De acuerdo a las Naciones Unidas el 90% de los Jefes de Estado y de Gobierno son hombres, al igual que el 76% de los parlamentarios. Aunque ha habido un pequeño aumento en la representación de las mujeres en la política, en algunos países más que en otros. De acuerdo a estos datos para llegar a la paridad con los hombres se necesitan unos 107 años.
La mayoría de los países no han sido gobernados nunca por una mujer, esto es igual en todas las regiones del mundo. En el 2015 se proyectaba que en 30 años se cerraría esa brecha, pero según la tendencia actual a ese ritmo necesitamos al menos un siglo.
De los 153 presidentes que hay en el mundo solamente 10 son mujeres, mientras que de los 193 jefes de Gobierno, también solamente 10 son mujeres.
A menudo se denuncia que las mujeres que hacen política enfrentan grandes barreras: desde resistencias dentro de sus propios partidos hasta un tratamiento discriminatorio en ciertos medios de comunicación.
Algunos estereotipos sociales imponen que, lo que las mujeres llevan puesto o cómo lo llevan, importe más que sus ideas, y que cuando las mujeres se expresan, o ejercen cargos de alta responsabilidad, la sociedad es dos veces más exigente.
Aunque esa es la tendencia universal, la realidad nuestra es mucho peor, ya que en República Dominicana las mujeres deben demostrar a cada paso que son aptas, capaces, competentes.
La ausencia o sub representación de las mujeres en la vida política, impacta de manera directa en el reconocimiento y ampliación de sus derechos, y contribuye a perpetuar la desigualdad en el ejercicio del poder y en los espacios de toma de decisiones.
Hace dos semanas la Unión Interparlamentaria (UIP) presentó un análisis que mostró que la proporción mundial de mujeres en los parlamentos (un 24,3%) aumentó un punto respecto al año 2017.
El porcentaje de las mujeres presidentas del parlamento también aumentó en 0,6 puntos, pasando al 19,7%, y la proporción de mujeres vicepresidentas también se incrementó en 1,6 puntos porcentuales, elevándose al 28,2%. Esa es la realidad del planeta y de República Dominicana.

