Opinión

Mundo de superstición

Mundo de superstición

La cultura dominicana está repleta de mitos y creencias que enriquecen la identidad y la hacen bien pintoresca. Muchas personas actúan a partir de ellas.

“En los distintos campos y ciudades de nuestro país, la gente hace suya un sin número de creencias que son transmitidas de una generación a otra y que son totalmente opuestas a la realidad moderna”.

Existen todavía muchas personas que dan por ciertas, cosas que el entendimiento no alcanza a entender, aunque se haya demostrado científicamente que son simplemente mitos en los que las personas han puesto fe.

“La supersticiones más populares y excéntricas involucran objetos, animales, flores y plantas, astros, elementos, colores, piedras preciosas y minerales, números, elementos del zodiaco, condiciones particulares de un individuo, entre otras. Cada una tiene una historia que le es particular”.

Las supersticiones tienen que ver con las leyendas y con todo tipo de cuestiones que aparecen cuando se busca la certeza en el mundo de lo mágico e irracional y existen desde que el hombre es hombre”.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra superstición viene del latín superstitio, y alude a una “creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”. También se define como una “fe desmedida o valoración excesiva respeto de algo”.

En el libro “Biblio-Hemerografia de la cultura tradicional y popular en República Dominicana”, de la autoría de Xiomarita Pérez, Martha Ellen Davis cita que las creencias populares son conceptos que la gente considera veredictos aún puedan ser irracional, o sea, que contradicen pruebas científicas.
Sostiene que en el cristianismo las más importantes estaban resumidas al credo.

De acuerdo con el folklorista Roldan Mármol, las creencias populares están cada vez más arriesgadas en los dominicanos y no solo en los barrios populares y campos del país. Sino también en los espacios urbanos, donde las personas de clase media y otras más adineradas, acuden a poner en práctica ciertas creencias para mejorar y fortalecer el amor, el trabajo o para que el dinero no se vaya.

Emilio Rodríguez Demorizi, en su otra Lengua y Folklore de Santo Domingo, sostiene que las más pueriles supersticiones se encuentran arraigadas en el ánimo de la población campesina. Unas, originarias del África y transmitidas por varias generaciones; otras, como natural consecuencia de la ignorancia y del fanatismo religioso imperante en los pueblos poco civilizados.

Los antiguos griegos conocían siete cuerpos extraños, ajenos a la tierra y a las estrellas. Los llamaron planetas –que significa errante o vagabundo- y les dieron el nombre de algunas de sus divinidades, de acuerdo con las características que observaron en cada uno de ellos.

El Nacional

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