El escritor mexicano Carlos Fuentes murió ayer, a los 83 años, a causa de problemas cardiacos, en un hospital del sur de la capital mexicana.
Fue uno de los referentes de las letras latinoamericanas contemporáneas desde que, hace medio siglo, publicó La región más transparente (1958) y tuvo una prolífica actividad literaria hasta inicios del siglo actual.
Fue desde muy joven cuando su valía literaria sobresalió y contribuyó a la universalidad de una generación de escritores que serían parte del llamado «boom latinoamericano».
Considerado el fundador de la novela modernista en México, el escritor recibió numerosos premios internacionales en sus cuatro décadas de actividad literaria, entre los que se destacan el Cervantes (1987), el Príncipe de Asturias de las Letras (1994), el de Biblioteca Breve por Cambio de piel (1967), el Nacional de Literatura de México (1984) y otros.
Ultima Hora accedió a una de las últimas entrevistas ofrecidas por el autor en la pasada Libroferia de Buenos Aires 2012, en la que habló sobre su obra, sus amistades, Roa Bastos y otros temas, con el periodista Blas Brítez.
OBRAS. A su obra narrativa, el propio Fuentes la llamó la Edad del tiempo, e incluye títulos como Los días enmascarados (1954), La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962), Gringo viejo (1985), La silla del Águila (2003) y La voluntad y la fortuna (2008), sobre la violencia ligada con el narcotráfico.
Otros textos son Aura (1962), Terra Nostra (1975), Gringo viejo (1985) y otros. Entre sus ensayos destacan Cervantes o la crítica de la lectura (1976), Los 68 (2005) y La gran novela latinoamericana (2011).
Hijo de un diplomático mexicano, Fuentes nació por azar en Panamá y pasó sus primeros años en Quito, Montevideo y Río de Janeiro, hasta establecerse durante su educación primaria en Estados Unidos, alternándola con vacaciones en México, donde, impulsado por su padre, afianzó su español y la defensa de sus raíces mexicanas.
CRÍTICO. Fuentes fue crítico del nacionalismo oficial mexicano. Ejerció una notable crítica contra su país, aduciendo su incapacidad para convertirse en una sociedad moderna y en desvelar los misterios del alma mexicana.
Concebía la lengua «como un río caudaloso a veces, apenas un arroyo otras, pero siempre dueño de un cauce, toda una profusa corriente de oralidad que corre entre dos riberas: la memoria y la imaginación». Amante del idioma en que escribía, llegó a decir que su lucha por conservar el español duró toda su niñez, pues estuvo «a punto de perder su idioma nativo cada 24 horas».
«El idioma quería decir para mí nacionalidad: era un conjunto opresivo de significados sujetos siempre a lucha, a reconquista», dijo una vez.
En 2008, el español Juan Goytisolo dijo que Carlos Fuentes logró, junto con García Márquez y el resto de los llamados autores del «boom latinoamericano», «entroncar de nuevo la literatura española con la modernidad», después de que España diera la espalda a la cultura universal durante siglos.
CONDOLENCIAS. Los pesares por la partida del escritor se hicieron sentir en las redes.
«Lamento profundamente el fallecimiento de nuestro querido y admirado Carlos Fuentes, escritor y mexicano universal. Descanse en paz», dijo el presidente mexicano Felipe Calderón. «Deja una obra enorme que es un testimonio elocuente de todos los grandes problemas políticos y realidades culturales de nuestro tiempo», indicó el peruano Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura de 2010. «No solo sus amigos, sino muchísimos lectores, lo vamos a extrañar», añadió el escritor. EFE y AFP

