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Se apagó el trombón rebelde

Se apagó el trombón rebelde

El sonido áspero y callejero que redefinió la salsa en los años 70 perdió este sábado a uno de sus grandes arquitectos.

El salsero y trombonista Willie Colón, fallecido a los 75 años, deja un vacío profundo en la música latina y en la memoria cultural de varias generaciones.

Colón fue una de las columnas vertebrales de la salsa como movimiento cultural, sonido urbano y fenómeno continental.

Más que trombonista, productor o director de orquesta, Colón fue un arquitecto sonoro que ayudó a definir la identidad de la salsa en su etapa más cruda, contestataria y socialmente consciente.

En el Nueva York de finales de los años 60, la música latina buscaba una voz propia entre el boogaloo y las influencias cubanas tradicionales, y Willie Colón apostó por un sonido más agresivo, liderado por trombones ásperos y una estética callejera.

Junto a Héctor Lavoe construyó una narrativa musical que retrataba la vida del barrio latino: migración, marginalidad, orgullo y resistencia.

Discos como El Malo y Cosa Nuestra no solo fueron éxitos comerciales, marcaron una ruptura estética.

La salsa dejó de ser únicamente música bailable para convertirse en crónica urbana. Colón entendió que el ritmo podía convivir con el relato social, y esa visión redefinió el género.

Su papel dentro de Fania Records fue determinante. No solo brilló como músico, sino como productor visionario. Fue clave en la consolidación del sello como epicentro de la salsa global y en la proyección de figuras que luego serían leyendas.

Su colaboración posterior con Rubén Blades elevó el discurso del género. Álbumes como Siembra demostraron que la salsa podía abordar temas políticos, identidad latinoamericana y crítica social sin perder su esencia bailable. Allí la música se convirtió en manifiesto.

Colón amplió los límites del género al incorporar instrumentos poco convencionales en la salsa tradicional, explorar arreglos sinfónicos y apostar por letras con densidad narrativa. Fue pionero en asumir la salsa como plataforma de pensamiento, no solo de entretenimiento.

Su trabajo también reflejó la experiencia del latino en Estados Unidos, convirtiéndose en puente cultural entre el Caribe y la diáspora. En ese sentido, su legado trasciende lo musical: ayudó a consolidar una identidad latina orgullosa y visible en el panorama estadounidense.

Si la salsa tuvo una “edad de oro”, Willie Colón fue uno de sus principales ingenieros. Sin su visión sonora, su olfato para el talento y su apuesta por la conciencia social, el género quizá habría permanecido como una derivación tropical más. Él la convirtió en movimiento.

Willie Colón significó irreverencia, barrio, sofisticación y compromiso. En la historia de la salsa, su nombre no es un capítulo: es uno de los cimientos.