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¿Museo para Trujillo?

¿Museo para Trujillo?

Ramón Rodríguez

Don Juan Bosch decía algo incomprensible para la época: ‘’ Cuando los hombres actúan en función política, los hombres no son buenos ni malos, son el resultado de las fuerzas que los han creado..’’ Es entendible que el pueblo dominicano haya desarrollado un resentimiento a la dictadura trujillista.

Sin embargo, a la luz de la ciencia y deficiencia de nuestro sistema educativo, pienso que los historiadores están en el deber de hacer prevalecer toda la verdad sobre ese régimen dictatorial.

La historia no obedece a enigmas ni a resentimientos, sino al estudio científico de las fuentes históricas que nunca nos darán verdades absolutas. Las relaciones de Thomas Jefferson con su bella esclava, Sally Hemings, han sido muy debatidas.

Los biógrafos de Bolívar han tenido la difícil tarea de explicar por qué el libertador hizo preso a Francisco de Miranda y permitió el fusilamiento del prócer, Manuel Piar. Honoré Gabriel Riquetti, conde de Mirabeau, fue sacado del Panteón Nacional francés y luego devuelto al mismo, absuelto por la historia. La historia nos da la oportunidad de indagar en el tiempo, para conocer lo que Georgi Pléjanov llamó: ‘’ El papel del individuo en la historia,’’.

La idea no es nueva, hace algunos años que el exdiputado del PRD, Leivin Guerrero, propuso la idea de un museo a la Era de Trujillo, en San Cristóbal y su idea fue rechazada con los pobres argumentos de que no se podía revivir la Era del sátrapa.
La idea sigue siendo brillante. La historia se escudriña, no se oculta.

Un museo a Trujillo, brinda la oportunidad de conocer todos los asesinatos del régimen: La familia Perozo, Virgilio Martínez Reyna y su esposa embarazada, Altagracia Almánzar, Minerva, Patria y María Teresa, expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en fin, todo un océano de sangre.

Tampoco podemos ocultar aquellas cosas buenas que fueron obras de la funesta dictadura: Banco de Reservas, Banco Central de la República Dominicana y muchos aspectos positivos, que no lograrán sacar al tirano de su abismo dantesco en que ‘’vive’’.

Por. Ramón Rodriguez
centrodeidiomaswashington@gmail.com]

El Nacional

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