Las ciguas arroceras, que montan sus estilizados nidos en la arboleda de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, viven lejos de la cotidianidad de la casa de altos estudios, centro de debates, clases magistrales y desórdenes callejeros de algunos grupos estudiantiles impropios de la civilidad. Las avecillas, en lo alto de los árboles, se ocupan tan solo de perpetuar su especie.

