Opinión

Navidad en Nueva York

Navidad en Nueva York

Nueva York es el símbolo del occidente enloquecido en estas fiestas. Toda la ciudad es un ascua de luz, pero especialmente el centro del Manhattan, con sus enormes árboles de Navidad del Rockefeller Center, el de Chanel Garden y sus espectáculos navideños de Radio City Music, y de todo Broadway.

Este afán consumista en todo EE.UU. ha hecho saltar las alarmas a los cristianos más conservadores, que ven esta tendencia como una campaña dirigida a suprimir la esencia religiosa de la Navidad.

Lo curioso es que uno de los días de más ventas de todo el año en EE.UU. es el 26 de diciembre. Para quien odie comprar, en realidad, el 26 de diciembre es una pesadilla, porque la gente quiere cambiar lo que le han regalado, usar las tarjetas de regalo de los parientes con menos imaginación y, sobre todo, aprovechar las rebajas.

Estados Unidos es una nación consumista y, a sabiendas de las aglomeraciones, sus residentes invaden la Quinta Avenida de Nueva York, las boutiques selectas de Beverly Hills en Los Angeles, las tiendecitas de Dupont Circle en Washington y los centros comerciales en cualquier esquina del país”. La economía depende de ellos. Dos tercios de la actividad económica de EE.UU. es producida por el consumo y la Navidad es el clímax de esta pasión o vicio, según el punto de vista.

También en México las cosas han cambiado mucho desde que en 1523 se iniciase la tradición de celebrar navidad en la Nueva España –nombre del virreinato español de México-, cuando fray Toribio de Benavente relató que la gente “puso muchas lumbres en los patios de las iglesias y los terrenos de sus casas”.

El Nacional

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