Transitar por las aceras de cualquier calle o avenida de la Capital constituye un gran dolor de cabeza para los transeúntes, en vista de que la mayoría de esos espacios están ocupados por talleres de mecánica, ebanisterías, reparación de electrodomésticos, tarantines de ventas de comidas y cuanta actividad comercial se le ocurra a un padre de familia
Los vehículos estacionados en las aceras son otro motivo para quitar el sueño a los ciudadanos y las autoridades.
La situación parece haberle ganado la batalla a los ayuntamientos del Distrito Nacional (ADN) y de los municipios de la provincia Santo Domingo, así como a la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET).
Uno de los casos más patéticos se produce en la calle Paris, donde los vendedores de ropas y zapatos de pacas, los fruteros, los fritureros y otros negocios informales se extendieron hasta los carriles que deben transitar los automóviles.
Los peatones y los habitantes de los aparta mentos de la zona viven un verdadero infierno.
Además, si usted transita en un carro público de Oeste a Este por la avenida 27 de Febrero y pretende desmontarse en la Duarte, el conductor le dejará unas tres esquinas antes, porque éste está obligado a desviarse para evitar el enorme taponamiento de vehículos, personas y negocios que existe en esa céntrica vía capitaleña.
Un caso insólito. En algunos barrios, las amas de casa sacan sus lavadoras a las aceras para lavar la ropa de sus hogares y pasan varias horas obstaculizando el tránsito de sus vecinos con esa actividad.
Algunas tiendas y almacenes de comestibles exhiben sus mercancías en las aceras, mientras los transeúntes deben lanzarse al pavimento y exponerse a ser atropellados por un vehículo.
En las tardes y, hasta la madrugada, las aceras de la ciudad se convierten en grandes bares, porque los colmadones, que funcionan en cada esquina, las utilizan para colocar sus grandes bocinas, sus sillas y sus mesas para llenarlas de clientes.
Ese grave problema es el pan de cada día en las principales avenidas de los barrios de la Capital como la Isabel Aguiar, en Herrera; la Padres Castellanos, en el ensanche Espaillat; la Nicolás de Ovando, en las inmediaciones de los sectores Capotillo y Simón Bolívar.
La AMET, hablando a través de su oficina de relaciones públicas, informó que, desde el 15 de marzo de 2010 a la fecha, ha sometido a los tribunales de tránsito a 14,378 conductores, acusados de estacionarse en las aceras y obstruir el tránsito de peatones.
El Ayuntamiento del Distrito Nacional aseguró que todos los días sus brigadas salen a las calles a enfrentar el uso indebido de los espacios públicos, en defensa de los peatones.
José Miguel Carrión, director de relaciones públicas del cabildo capitaleño, dijo que la violación de los espacios públicos es un dolor de cabeza que día a día debe enfrentar el ADN.
El departamento de Defensoría y Uso del Espacio Público, que dirige el ingeniero Camilo Tapia, ha incautado miles de tarantines, pero el problema sigue.
UN APUNTE
Los más afectados
La ocupación de las aceras afecta mayormente a los niños que salen de las escuelas públicas a los cuales, rara vez, sus padres van a buscarlos en automóviles.
Afecta, además, a las personas ciegas y con otros impedimentos físicos que están obligados a usar las aceras para evadir el peligro que significa para ellos la circulación de vehículos.
Asimismo, a los ancianos que disponen de escasas agilidades motoras para defenderse de las imprudencias que caracterizan el tránsito vehicular en la capital del país.
Mientras, la ciudadanía sigue esperando la aplicación de las leyes que condenan ese desorden que convierta la ciudad en un caos y pone en peligro las vidas de los ciudadanos.
Requiere salir del actuar desamparo en que se encuentra.

