El sentimiento antimigrante propiciado por los pseudonacionalistas, se torna cada vez más temerario. A finales de diciembre acudieron al parque Independencia a desafiar los dominicanos de origen haitiano que reclamaban solución a su problema de apátrida. Luego llamaron a la población a apertrecharse para enfrentar las 60 columnas de haitianos armados que nos invadirían.
Divulgaron que las intoxicaciones por clerén tuvieron propósitos criminales, presentaron falsos vídeos de embotellamientos de agua insalubre, además propagaron sobre el envenenamiento del acueducto en Barahona. Todo con el fin de promover odio entre gente fanatizada que comete acciones violentas bajo la falsa ilusión de que con ello están cumpliendo un acto patriótico.
Un hecho bochornoso que nos avergüenza como pueblo, fue la irrupción de estos «pichones de nazis» en un hospital público, profiriendo insultos y amenazando las indefensas mujeres embarazadas, dominicanas y de origen haitiano que allí se encontraban; rompieron carteles con mensajes de salud y luego presentaron un infame vídeo, como si se tratara de un acto heroico y audaz.
En las provincias de la frontera (pobres y abandonadas), los jóvenes que emigran por falta de oportunidades son reemplazados por migrantes. Empero los senadores (que no tienen para comprar una botellita de agua) ofrecen declaraciones «patrióticas» culpando los inmigrantes, en lugar de procurar mejoras socioeconómicas y castigar militares y funcionarios corruptos, que permiten el paso irregular.
Diariamente, los noticieros informan de cientos de dominicanos detenidos tratando de ingresar o residiendo ilegalmente en otros confines, por lo que la comparación de la migración de albaneses y la posterior conformación de Kosovo con lo que sucede aquí, también es aplicable para los inmigrantes dominicanos. Sin embargo, cuan orgullosos nos sentimos cuando un migrante ilegal como Adriano Espaillat, ocupa un puesto en el Congreso de EU.
No olvidemos que Pena Gómez – el más carismático de los políticos-, al igual que Bosch y Balaguer eran hijos de extranjeros. A los nacionalistas en sus tropelías, no les importa que los venezolanos entren por millares, que franceses se tomen La Terrena, los rusos a Bávaro, y » los chinos a Bonao». No, lo único que les espanta son los haitianos, porque son negros y pobres.

