El pasado lunes 5 de febrero, me llamó la atención un comunicado emitido por el grupo que postula a la maestra Emma Polanco como aspirante a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD.
En esa publicación, los seguidores de esa candidatura anunciaban que suspendían un recibimiento a los profesores y estudiantes uasdianos, intentando crear un ambiente irreal de caos en la Ciudad Universitaria.
De inmediato, esa situación me puso en advertencia porque –para justificar su decisión- apelaban a un hecho que no puede pasar desapercibido.
Primeramente, señalan que esa suspensión se debía a un supuesto “clima de incertidumbre e inestabilidad” prevaleciente en la casa de altos estudios.
El único asomo de incertidumbre ha sido el orquestado por uno de los amigos que aúpan a la profesora Polanco y que la gran masa de académicos no hizo coro, constituyendo un duro golpe para sus intenciones non sactas.
Círculos de la academia atribuyen esa actitud al resultado de los contactos y alianzas que ha hecho Editrudis Beltrán para conformar una invencible estructura que lo llevaría a la Rectoría en junio próximo.
Inclusive, se habla de que la no realización del recibimiento se debería al nerviosismo que genera el avance cada vez más fuerte de Editrudis.
Un propulsor polanquista llegó a decirme que ese grupo ya reconoce el inmenso trabajo del actual vicerrector administrativo para hacer “amarres” decisorios con destacadas figuras del estamento académico.
Parecería que -desde ya- ese sector juega al caos para justificar su notable descenso en las simpatías electorales del verano próximo.
Ellos han comprobado mi afirmación de que el panorama electoral ya dio un giro de 189 grados en la primera universidad del continente americano.

