Opinión

NEURO-PSICOLOGÍA

NEURO-PSICOLOGÍA

A continuación, un interesante escrito por parte de Corina Morati, una de mis estudiantes de Educación Temprana en la Universidad Iberoamericana (UNIBE) acerca de las bases de aprendizaje en el niño.

Continuamente padres y maestros se han visto interesados en proveer a los niños ambientes sanos de aprendizaje, en los que puedan desarrollarse óptimamente y con los que puedan construir una base donde fundamenten todo su porvenir. Es aquí donde entran en funcionamiento los procesos cognitivos, esto es, los medios a través de los cuales aprendemos.

Existe un proceso cognitivo que se corona por ser el más básico de todos y es la Percepción. Es el encargado de recibir todos los estímulos del medio a través de los sentidos, para que puedan ser procesados por el cerebro.

En cuanto a esto, sabemos que recibimos los estímulos a través del tacto, el olfato, la audición, la vista y el gusto y son todos estos los encargados de, junto con el cerebro, percibir y procesar la información de manera que le permitan al cerebro registrar un sinnúmero de sensaciones que se convertirán luego en Representaciones Mentales.

Pero, ¿Qué son las representaciones mentales? ¿Para qué sirven? Se preguntarán. Las representaciones mentales se constituyen en la base de todo el aprendizaje, siendo las imágenes que el cerebro crea de todo lo que percibimos.

Un ejemplo de esto es cuando por primera vez un niño ve un perro, le dejamos tocarlo, sentirlo, olerlo, en fin, le permitimos interactuar con el y le decimos que se llama PERRO. En otras ocasiones cuando hagamos referencia a la palabra PERRO el niño ya va a poder imaginarse lo que es sin necesidad de tenerlo en frente porque ya recibió estímulos lo suficientemente fuertes como para poder recordarlo sin necesidad de verlo.

Si bien es cierto que, de lo que nos rodea,  el cerebro crea sus propias representaciones mentales, debemos encargarnos de que los estímulos que reciban nuestros niños sean lo suficientemente significativos. ¿Cómo podemos hacerlo? Ayudándolos mediante la exposición. Un buen ejemplo son los cuentos, mediante los cuales los niños extraen imágenes muy gráficas acerca de los temas que tratan y a través de los cuales podemos enseñarles  cosas con las que no van a poder estar en contacto fácilmente, como elefantes o jirafas.

Entonces, ¿Cuál sería la consecuencia de fallar a la hora de proveer representaciones mentales en la edad adecuada? Nuestros niños podrían ser diagnosticados erróneamente con un trastorno del aprendizaje, o un déficit en algún sentido, siendo causado mas bien por una pobre exposición a estímulos significativos en la temprana edad. Es por esto que debemos aprovechar la receptividad que ellos tienen a temprana edad para ayudarlos a crear representaciones mentales fuertes y duraderas.

El Nacional

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