Es bien sabido que el cerebro humano está dividido en dos partes, llamadas hemisferios. Aunque separadas, se encuentran conectadas por una estructura denominada cuerpo calloso, que transfiere información entre un hemisferio y otro.
Cada uno de estos hemisferios tiene un estilo diferente para percibir la realidad externa y realizar los distintos procesos mentales.
El izquierdo es comúnmente nombrado como el cerebro analítico debido a que, efectivamente, procesa la información de manera analítica y secuencial, de manera lógica y paso a paso.
Ahora bien, la capacidad de análisis y lógica no es lo único que caracteriza a éste hemisferio, que por cierto es el más estudiado.
El cerebro analítico es también el más verbal, siendo capaz de relacionar cada idea con palabras y por tanto encargado de nombrar, definir y describir.
Es simbólico, es decir, emplea imágenes para representar ideas, lo que le ayuda a tener una amplia capacidad de abstracción. Funciona ordenando las cosas en secuencia y es quien mentalmente divide los acontecimientos en pasado y futuro.
Utiliza números, como parte de sus procesos lógicos y secuenciales.
Las mismas propiedades del hemisferio izquierdo, advierten de las posibles consecuencias en lesiones producidas en el mismo: problemas con el lenguaje, y la capacidad de organizar las ideas, dificultades en la lógica matemática y deterioro de la memoria de los acontecimientos pasados.
Por último, el también llamado cerebro izquierdo puede ser entrenado y estimulado, tanto el adultos como en niños, mediante ejercicios y tareas que ayudan en la optimización de las funciones propias del mismo.
