Así como el hemisferio cerebral izquierdo es analítico y verbal, la intuición y la percepción global caracterizan el lado derecho de nuestro cerebro, que si bien es cierto que trabaja como un todo, su función específica percibe la realidad de manera particular.
Gracias al hemisferio derecho entendemos metáforas, leemos entre líneas, somos intuitivos, y nos interesamos en las relaciones con los demás. La manera de aprender de éste hemisferio es de lo general a lo específico. Requiere de una imagen global, antes de procesar las partes. El hemisferio derecho es en definitiva, un hemisferio integrador.
La capacidad de integración también define su habilidad de intuir, pues contrario al izquierdo, no busca, y parece no necesitar las partes para explicar un todo, sino que saca sus propias conclusiones. Por ello es lógico que también sea en él en donde residan las capacidades artísticas, más que las matemáticas, especializándose en las funciones visuo-espaciales, encargadas de la imagen y de la ubicación en el entorno.
Cuando el hemisferio derecho sufre algún daño ya sea causado por un tumor, trauma (golpe) u otro tipo de lesión, los síntomas observables aparecen en su mayoría en las destrezas del razonamiento.
Las destrezas del razonamiento incluyen la atención, en donde la persona lesionada en éste hemisferio, puede presentar dificultades para concentrarse y hacer más de una tarea a la vez.
Un daño en el hemisferio derecho también puede significar problemas para orientarse en la fecha, lugar y hora en que se está, e incluso en cuanto a sí mismo (quién es, cuándo nació).
La capacidad de comunicación también se ve afectada, siendo la persona incapaz deinterpretar un lenguaje abstracto, entender un chiste, así como en su capacidad de narrar acontecimientos en orden, o permanecer en un tema de manera coherente durante una conversación.
Entender la diferencia entre hemisferios ayuda a entender el comportamiento y estilo de aprendizaje propio y de los demás, y sobre todo nos prepara para comprender qué esperar si se sufre un daño en cualquiera de los mismos.
Todo esto, teniendo en cuenta de que, a pesar de las particularidades tan marcadas de cada uno, el cerebro humano funciona en concomitancia integral de ambos hemisferios, que unidos a nuestra personalidad, define aquello que somos.
