En agosto de 1971, circulo por el mundo la canción FELIZ NAVIDAD (se terminó la guerra) de John Lennon. Lo que más nos conmovió fue que la canción estaba acompañada de imágenes de niños y niñas, sus principales víctimas.
La canción comenzaba con el estribillo: Feliz Navidad, y tu que has hecho (mientras la cámara se enfocaba en los cuerpecitos de niños y niñas palestinos colocados cuidadosamente por sus madres, pequeños envoltorios de colores que sepultaban proyectos de vida). Ya es Navidad, espero que te diviertas (y en ese momento nos confrontaba el rostro sangrante de un niño árabe, herido por la metralla, en la cama de un hospital.
Una madre corría en el Viet Nam, con una niña en brazos y la canción golpeaba: Al que está cerca, y a los que amamos, al viejo y al joven, una Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo. Dar esperanza es bueno (ahora los rostros son de niños negros, sentados en fila, víctimas de una extrema desnutrición) sin ningún miedo. Y ya es Navidad, para los débiles y los fuertes, para los ricos y los pobres, un Feliz Año Nuevo, si así lo quieres.
Un línea de ataúdes, de niños negros, anunciaba la próxima estrofa: Y una feliz navidad, para el blanco y el negro, que se detengan las luchas, la guerra ha terminado, para el amarillo y los rojos, y unas muy felices navidades, y un Feliz Año Nuevo, dar esperanza es bueno, sin ningún miedo, para ricos y pobres; el mundo esta tan mal distribuido, que espero que te diviertas, con el que está cerca y amas, con el viejo y el joven.
La guerra ha terminado, anunciaba Lennon, en plena persecución por el gobierno de Nixon, que trato de deportarlo en varias ocasiones, que lo sometió a la vigilancia del FBI, paginas y paginas de espionaje, mientras bombardeaba los poblados campesinos con napalm; la guerra ha terminado, si así lo quieres, PORQUE UN OJO POR UN OJO (como decía Gandhi) nos convierte en ciegos.
Ese llamado a la esperanza, sin ningún miedo, le costó la vida, un ocho de diciembre de 1980, al único músico que ya anunciaba en 1972 que LA MUJER ES LA NEGRA DEL MUNDO, primera canción por la libertad de las mujeres, y denunciaba abiertamente la represión británica (su país) contra Irlanda del Norte.
Han pasado 41 años y los Estados Unidos han llorado el asesinato de veinte niños, mientras la humanidad sigue llorando el asesinato de millares en África, Asia, América Latina, el mundo árabe, víctimas de la esquizofrenia de un país que necesita la guerra. John diría, un niño es un niño, la guerra ha terminado.

