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Nicodem Cony y Yoselin Guerrier.

Nicodem Cony y Yoselin Guerrier.

La sucia,  burda, ilegal y rastrera respuesta de la Dirección de Migración a la tierna historia publicada ayer por El Nacional sobre  dos jóvenes haitianos que disfrutan de su segunda luna de miel, ha sido la de apresar e intentar deportar a extranjeros que venden tarjetas telefónicas en la vía pública, en una acción sorpresiva, improvisada, cruel y cobarde. Desde siempre y a las narices de las autoridades,  decenas de haitianos realizan actividades de comercio en  calles y avenidas de Santo Domingo y otras ciudades de la República, pero esa gente reacciona ante un problema anejo el mismo día que este periódico publicó el reportaje del joven haitiano que trajo a su esposa desde Haití para reunificar aquí a su familia. Ambos tienen permiso de residencia que vencen en diciembre y migración amenazó quitarles la residencia por “ofensas al pudor” pasando por alto la existencia de “la bolita del mundo”.

Esas  intempestivas redadas  se tipifican como acciones perversas que procuran esconder crasa negligencia de un  departamento gubernamental que hace tiempo debieron cerrarlo por inoperante, y que hoy vomita xenofobia retardada. Puro racismo.

El Nacional

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