Opinión

Ninguno nos queremos

Ninguno nos queremos

Rafael Grullón

En el PLD de Bosch había un concepto de Partido muy claro: La organización no era la suma de sus miembros, sino de sus organismos. Lo individual estaba condicionado por las decisiones colectivas.

Eso regulaba las aspiraciones, ya que el individuo no podía lanzar aspiraciones fuera de su organismo. Cuando se convertía en un candidato a una posición para lo interno de la organización o hacia la sociedad, era una decisión sostenida por el organismo al que pertenecía.

Cuando había un proceso eleccionario interno, el método utilizado eran los llamados Cuartos Intermedios, tomados por Bosch de la forma en que la Iglesia Católica históricamente ha elegido a los Papa.

El fin era que una persona de un organismo no incidiera en otro, o de una localidad en otra, ya que el proceso de elección se llevaba el mismo día a la misma hora, protegido por una ley física, de que nadie puede ocupar dos lugares en el espacio al mismo tiempo.

Es ahora en el PLD post Bosch cuando las personas se lanzan como candidatos sin nadie haberlos escogidos y alquilar locales, los cuales pintan con la imagen corporativa de una organización que le ha costado sacrificios todavía indescriptibles a todo una generación.

Esos locales son falsas imágenes del PLD, equivalentes al de en estos días descubierto falso MacDonalds que sirve comida rápida en la devastada ciudad iraquí de Mosul .

En último Congreso con Bosch en plena facultades, hubo una crisis que el líder peledeísta la atribuyó a que el número de candidatos era proporcional a las frustraciones, ya que hubo un exceso ante los cargos limitados..

Cuando el PLD se abrió, en el 2002 el cuadro peledeista Miguel Ángel Rodríguez, ahora cónsul en Miami, comenzó a recorrer el país creando estructuras para captar votos para sus aspiraciones al Comité Central, lo que acompañó de postes publicitarios y vallas.

Como él siempre estuvo al lado de Danilo Medina, su accionar llegó en forma de chisme ante el hoy Presidente del país, quien, como en estos días ha dicho Negro Veras, ha sido el gran armador dentro del PLD.
Danilo mandó llamar a Miguel Ángel Rodríguez y le dijo: Miguel, dime la verdad. ¿Es cierto que tú estás formando una corriente a nivel nacional?.

Miguel Angel, quien se guía por la expresión de que las organizaciones son lo que son sus dirigentes, le contestó: “Mira, Danilo. A ti todos te queremos, pero nosotros, los que te seguimos, ninguno nos queremos. Es cierto que estoy en eso.

En la actualidad, cuando existen tantos círculos de Poder que permean la organización, los líderes tienen que tener eso en cuenta: Que sus seguidores pueden quererlo, pero entre ellos ninguno se quieren.

El Nacional

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