Puede provocar risas, pero no se trata de ningún chiste. Más bien una pincelada de la indignante cultura autoritaria que a cada momento exhibe sus colmillos.
El caso es que un juez tuvo que sacar en persona a la calle a un recluso, porque, pese a ser descargado, agentes policiales que estaban en el tribunal tenían la intención de apresarlo en el mismo recinto.
Faustino de los Santos Martínez, quien estaba preso por estafa y abuso de confianza, interpuso un recurso de hábeas corpus. El magistrado Luis Borges Carrera Muñoz, del Octavo Juzgado de Instrucción, anuló la prisión que había impuesto el juez Franny González, de la Cuarta Sala Penal.
A pesar de la orden de libertad, el imputado se abstenía de salir por temor a ser reapresado. Es entonces cuando el magistrado lo toma de la mano, lo saca a la calle y le dice: “ya usted está en libertad, váyase”. La actitud del juez ha sido elogiada, pero la insubordinación que se atribuye a los agentes contra la orden judicial debe aclararse y castigarse.
