Editorial Opinión

No hay de otra

No hay de otra

Al ritmo de contagios diario por la covid-19, la cantidad de personas afectadas sumarían más de 150 mil a final de mes en una estrambótica rotación de infecciones que en el menor de los casos causaría un severo incremento del ausentismo laboral que impactaría en la disminución de las actividades productivas.

Se sabe que ómicron, la variante de mayor propagación, se caracteriza por sus efectos leves sobre la salud, aunque también demuestra tener incidencia en niños y adolescentes lo que la convierte en un peligro sanitario activo contra la familia.

Por lo que ocurre en otros países, la ómicron llegaría a contagiar en algunas semanas hasta el 30% de la población, para luego iniciar una etapa de descenso, como se prevé en Estados Unidos y Reino Unido, por lo que se tiene el criterio de que la masiva afectación de esa variante contribuiría a alcanzar el control de rebaño.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en señalar que aún no es tiempo para afirmar que ómicron es indicativo de que la covid-19 se ha vuelto endémica, por lo que el coronavirus debe tratarse con sus características de pandemia.

También la OMS ha advertido sobre la posibilidad de que, por su rápida propagación, esa variante mute en otra que sería igual de contagiosa pero mucho más dañina, por lo que la industria farmacéutica mundial se afana en conseguir una vacuna que sea igual de efectiva contra cualquier forma de coronavirus.

El ausentismo laboral causado por la propagación de esa variante ya afecta en mayor o menor medida al servicio de salud, a los sectores financieros, telecomunicaciones, escuelas y colegios, turismo, industria, comercio e industria del entretenimiento, además de pequeñas empresas formales e informales.

Ante el cuadro sanitario descrito no queda de otra que mantener abierta la economía y lidiar con una rotación infecciosa que va a promediar en las próximas semanas los seis o siete mil contagios diarios, sin que ningún ciudadano esté exento de contaminación.

Gobierno y Gabinete de Salud están compelidos a aplicar medidas oportunas, incluidas restricciones, para evitar que el programa de control pandémico rebase parámetros de lo previsto, como a la población le corresponde cumplir con el protocolo de prevención mediante uso de mascarillas, lavado frecuente de las manos y distanciamiento social. No hay de otra.

El Nacional

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