Miguelina Terrero
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Aidita Selman encaró con valentía los delicados problemas de salud de su pequeño Luis Aníbal y hoy luego de practicarle más de cinco operaciones, dentro y fuera del país, se deja sentir fortalecida, llena de fe y muy agradecida.
Como respuesta a la pregunta de si pensó en algún momento que iba a perder su hijo, regala una frase que quedará por siempre en todas las madres que puedan leer su experiencia: “Nunca tuve tiempo de pensar en cosas peores que las que ya cargaba. Tampoco me permití el lujo de distracciones que me desenfocaran o me deprimieran”.
La actriz y productora dice que sentía que debía estar en óptimas condiciones para atender la demanda de Luis Aníbal, sin descuidar a su hija Aída María, de 14 años y además estando al pendiente del hogar que formó con su esposo Luichi, además del trabajo, en el cual son socios. Luego de su última operación, practicada en febrero pasado, Luis Aníbal está en terapias de rehabilitación para que el hemisferio derecho asuma las funciones que pertenecían al izquierdo. Pero ya camina, mueve su brazo derecho en gran parte y habla con limitaciones, logros que consiguió antes del tiempo previsto, sorprendiendo a los terapeutas.
“Es un proceso de recuperación de mucho trabajo y paciencia, pero lo más importante es que preservó su personalidad encantadora, su sentido del humor y el carácter de una persona realmente especial, en el más pleno sentido de la palabra. Es valiente, estoico y se ha convertido en un ejemplo para todos nosotros”.
Aidita confiesa que esta experiencia más que unir su familia, los ha unido con la comunidad, pues ha sido una bendición de Dios ver la respuesta de la gente, amigos, familiares y desconocidos que los ayudaron económicamente, moralmente, con oraciones, con cartas, con trabajo, con mensajes.
“Aprovecho en este día de Las Madres para agradecer el sentido de solidaridad de los dominicanos, un valor que todas las madres deben inculcar profundamente en sus hijos, así como el sentimiento de la gratitud, que es maravilloso”.
¿Sentiste desfallecer en algún momento?
“Siempre nos mantuvimos optimistas, esperanzados y conscientes de que hacíamos lo mejor, confiamos plenamente en los médicos tanto de aquí como de Estados Unidos. No dudamos, no nos cuestionamos, por qué a nosotros, dejamos que lo que sucediera fluyera, sin resistencia”. La productora analiza que estas cosas le pasan todo el tiempo a millones de personas y siempre ha comprendido que no tiene por qué ser la excepción.
“Algunas personas necesitan un golpe en la vida para recapacitar, pero ese no era mi caso. Sin embargo acuño una frase de Ortega y Gasset: ‘En el dolor nos hacemos y en el placer nos gastamos’».

