Opinión

No podrán evitarlo

No podrán evitarlo

El naufragio que entre 1985 y 1990 presidió Alan García en Perú, caracterizado por la corrupción, la estatización de la banca comercial y una descomunal inflación, no fue obstáculo para que 16 años después se impusiera al socialista Ollanta Humala y ocupara por segunda ocasión la Casa de Pizarro. La decisión electoral de los peruanos fue la mejor, pues esta vez García ha encabezado una excelente gestión.

 Todo indica que aquí sucederá lo mismo en mayo del 2012. El nivel de respaldo popular de Hipólito Mejía supera actualmente el 60%, y las mediciones coinciden en que tiene espacio para seguir creciendo. De hecho, muchos que juraron en el 2004 no votar jamás por el PRD, están entusiasmados con la idea de que el exmandatario retome el poder.  

El emplazamiento que le hizo Vinicio Castillo al senador Felix Bautista para que diese a conocer una supuesta auditoria que alegadamente revela irregularidades en una entidad pública durante el período 2000-2004, peca de extemporáneo. Siete años  hace que el PLD asumió el mando, y si en tanto tiempo no se le han formulado acusaciones,  hacerlo ahora que Hipólito arranca  aplausos populares, es un tremendismo con tufo politiquero.

 Peor aún, al asegurar que funcionarios de este gobierno subvencionaron económicamente la campaña interna de Hipólito, el hijo del nada menos que  Presidente de la Comisión Nacional de Ética, que además funge como mentor de José Tomás Pérez, precandidato  del PLD, entonó un discordante karaoke moralizante. Aunque no es el caso de Vinicio, la resurrección política de Alan García tiene preocupada a gente que se había precipitado a levantarle acta de defunción política a Hipólito. Es estéril todo cuestionamiento tardío a su administración, y no evitará que él siga adueñándose de la intención colectiva de concederle, como lo hicieron los peruanos  con el APRA, una oportunidad para reivindicarse.

El Nacional

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