Se equivocan los que creen que Leonel Fernández no intentará mantenerse en el gobierno más allá del 2012. Nadie acumula tanto poder para entregarlo sin resistencia. Históricamente, la Constitución no ha sido un obstáculo para ningún presidente dominicano. Ya decía Balaguer, líder y guía político de Fernández, que la Constitución no es más que un pedazo de papel.
El presidente Fernández es dueño de los tres poderes del Estado, lo cual significa, además, ser dueño de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, de la Cámara de Cuentas, de la Junta Central Electoral, del Consejo Nacional de la Magistratura, del Fiscal del Pueblo, de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo, que es un poder dentro del poder, así como del Despacho de la Primera Dama que también es otro poder dentro del poder. Y como si fuera poco, el presidente Fernández también es dueño de la Opinión Pública, la cual compró por 8 mil millones de pesos al año.
Si al poder político total le añadimos el poder económico superior al de los empresarios y comerciantes del sector privado, podemos afirmar que estamos ante un monstruo de muchas cabezas.
En efecto, el presidente Fernández parece invencible. Al día de hoy no tiene adversario. Nadie en su partido osará enfrentarlo. El que lo intentó terminó en un rincón del Comité Político. Los partidos de oposición fueron destruidos, como el PRSC, o debilitados, como el PRD que ni siquiera tiene representante en el Senado.
Con todos los poderes en sus manos, sin oposición, ¿por qué dejar el poder? ¿Por qué un hombre ambicioso, que aún no tiene 60 años de edad, dueño absoluto de un país que ha gobernado durante 12 años, dejará el poder? ¿Quién es el iluso que cree que el presidente dejará que uno de los suyos, el que sea, lo sustituya? Sólo un tonto en el PRD creyó el cuento de que el presidente Fernández le entregó la antorcha del poder cuando firmó el pacto de las corbatas azules. El poder no se regala, se arrebata.
Que lo sepan todos desde ahora: Leonel no se va del Palacio Nacional. Habrá que sacarlo, y eso es tarea del pueblo.

