Opinión

Nosotras decidimos

Nosotras decidimos

En el quinto Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Argentina en 1990, la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano declaró el 28 de septiembre  Día Internacional por la Despenalización del Aborto, considerando que las complicaciones por el aborto inseguro y clandestino constituyen la primera causa de mortalidad de las mujeres en los países de la región.

Ayer, 28 de septiembre, las dominicanas vestidas de luto, recordamos el irrespeto, la desconsideración, el atropello y el abuso cometidos por el Estado Dominicano con una Constitución que mantiene el control patriarcal sobre las mujeres, nuestra vida y nuestro cuerpo, presentada por el ejecutivo y sellada por el legislativo, ambos unidos al coro de la jerarquía de la iglesia romana, para salvaguardar la vida de los/as que no nacieron, manteniendo la indiferencia y la misoginia, por la niñez que sobrevive apenas y por las mujeres.

También los partidos políticos son inmorales, gastando miles de millones en campañas mentirosas, apoyando a corruptos y ladrones empeñados en “representar”, cuando apenas pueden con su vida de transgresiones pecaminosas.  Una decadencia apoyada para ganar en el reparto de esa asociación de malhechores en que se han convertido los partidos. Por eso no hay ideales, ni posturas  diferentes, ni oposición para  crecer, ni vergüenza. 

La asamblea nacional revisora, a propósito con minúscula, no conoce los derechos sexuales y reproductivos, porque no lo necesitan, como dijo el chino de La Vega, compartiendo la receta de cómo abortar “sin pecar”, y nadie del partido, el congreso o la iglesia, comentaron tremendo desatino. Se quedaron en silencio porque comparten el ejercicio y aún a sabiendas del desatino, no pueden decir que su boca les pertenece, porque también es su práctica. Pobre Jesús! Pobres líderes muertos! Pobre pueblo!

El congreso dominicano no necesita pensar en las mujeres porque el hábito masculino de esos individuos frente a la “sexualidad de sus mujeres”, resulta en la clandestinidad y en la doble moral, sin importar el costo, tienen dinero para eso y otros caprichos personales de su vida sexual. Y la jerarquía de la iglesia católica, contenta, les recomienda, bajar el perfil y disimular lo que mal hacen, mientras les suministran la comunión y entonan juntos cánticos de alabanza que nunca llegan a Dios.

¡Esta juntura si que es inmoral e ilegal!.. El país, a través de los/as pocos/as congresistas de conciencia que atesoramos, debe considerar la necesidad de romper esta mancuerna y trabajar por un Estado laico como propósito de enmienda y de justicia!

Mientras, las mujeres parimos, por lo tanto, ¡somos las que decidimos!

El Nacional

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