Aunque me gane críticas, repetiré que El Nacional sigue siendo incomparable. El avance de Diario Libre ha sido sorprendente, siendo el mas joven de los matutinos. Sus editoriales son fabulosos. La prensa escrita nuestra nos enseña cada día. Ojalá el Todopoderoso siga motivando a los que intervienen, todos importantes, desde los dueños hasta el mas sencillo de sus mensajeros.
En los últimos años, viajo en mi quehacer de abogado al interior del país, y aprovecho esta columna para sugerir soluciones, pero sigo viendo cómo andan tres y cuatro personas en motores de noche, sin luz y sin casco protector. Autopistas sin señales son cementerios de choferes, porque muchos no cambian las luces de frente de noche, rebasan por la derecha y por la izquierda no avanzan. Además, hay casas con dos números iguales y dos nombres en una calle, por lo que buscar una dirección es una odisea.
Pero el gran problema es la basura. A propósito, el Diario Libre el día 3 en su editorial hablaba del gran desafío que hoy tenemos con el problema de Haití. Se ha confirmado la influencia determinante del sucio, las aguas negras, los desperdicios de distinta naturaleza y la basura.
Conocemos bien esta grave incidencia del sucio, los residuos y la basura en las distintas enfermedades que afectan a Haití y el desafío que esto significa para los dominicanos, con el agravante que ya tenemos casos de haitianos que han cruzado a su país y, hay que repetirlo, las aguas negras, la suciedad y la basura han contaminando el ambiente e influyen en los casos que se han detectado, denunciados por médicos autorizados. Afortunadamente, nuestras autoridades hacen lo que deben. Les dan incluso la mano a los haitianos, como siempre. ¿Por qué la comunidad mundial sigue siendo tímida y hasta irresponsable con ese vecino nuestro? Países que se comprometieron a ayudar a requerimiento de nuestro país después del terremoto, no lo han hecho.
Quiero rogar comprensión a nuestro partido aliado, el PLD, al cual venimos ayudando, pero voy a insistir con la basura que seguimos viendo en los municipios y barrios, porque la misma agrava el panorama con las enfermedades que señalamos y nuestros síndicos tienen la palabra principal. Las previsiones de que hablamos tienen que seguir profundizándose, sin politiquería. Estamos desafiados a muerte, pero podemos enfrentar el problema con éxito si nos proponemos. De la basura, se impone decir también algo muy especial, porque en el fondo también es materia prima para muchísimas fuentes de vida y desarrollo si se transforma o se recicla; para papel, para electricidad, el biogás y otras.
¿Que les pasa a nuestros inversionistas, que siguen siendo tímidos explotando la basura hasta por preservación y vida?

