La pasada semana, un titular del periódico Hoy daba cuenta de que Hugo Chávez dejó plantado a Leonel Fernández… en la compra de nuestra refinería. ¡Incongruencias que se dan en la política! Porque, por otro lado, veo lindas declaraciones a favor de nuestro país y de nuestro presidente, y amplían que pasa por un mal momento político, siendo contrario si tomamos en cuenta las declaraciones del presidente de Haití, don René Preval, y otros funcionarios, así como del secretario de la OEA y del secretario general de la ONU y de países felicitando a nuestro país por la amplia ayuda al vecino país.
El colmo de algunas células de prensa fue silenciar este socorro, mientras por otro lado vimos críticas al hermano país Estados Unidos, que también envió una delegación de médicos, y toda clase de medios para mantener el orden tras aquella tragedia, y también algunos criticando, confirmándose que hay de todo en la viña del Señor, pero ¡nos falta aprender a ser agradecidos!
Pero me siento honrado con el papel desempeñado a favor de Haití. Como dijo Preval, hay que olvidar resentimientos, y secundar el proyecto de que la comunidad mundial levantará a Haití.
En cuanto al escarceo de la Refinería Dominicana de Petróleo, fui de los primeros que lo apoyé como dominicano, abogado y político. Jamás entenderé que el presidente de Venezuela, tan amigo del nuestro, incurra en desatenciones protocolares con un demócrata que lo que busca es hacer crecer la globalización democrática. Además el propio Hugo Chávez tiene diferencias sustantivas con los Estados Unidos pero sigue haciendo negocios con ellos y debe recordar que el presidente de Colombia le pidió una vez al nuestro que mediara entre ellos, tomando en cuenta su amistad, para resolver problemas entre Colombia y Venezuela. Algo parecido ha tenido que haber pasado con nuestro Presidente, es lo que interpretamos nosotros a distancia, tomando en cuenta el proyecto de varios países americanos como Estados Unidos, Costa Rica, Panamá y otros que se comprometieron a ayudar a resolver el caso de Honduras. Finalmente, de ser cierto que puede haber un disgusto con Venezuela y su gobierno, tendría que verlo para creerlo, que no se resuelva.
Chávez es un gran político. Por algo ha caminado tanto. Pero las realidades no se pueden soslayar fácilmente, salvo el caso que se comience a resentir el buen juicio, que no lo creo, ni que lo vea. Así de sencillo, pero si fuera definitiva la especulación del disgusto, llamar a otro de los interesados en el proyecto, que los había, pero ojalá se haga con socios del país; pero estoy seguro que Chávez no les va a dar pechuga a los adversos interesados que cuestionaron su sociedad con los dominicanos en este proyecto por su temperamento.

