Pelegrín Castillo aliado del Partido de la Liberación Dominicana pero no conforme con lo que éste ha otorgado a la Fuerza Nacional Progresista y al jurista Marino Vinicio Castillo, su padre, se abstuvo de votar por el presupuesto del año próximo. Dice que la asignación a Educación debe pasar de 2 a 6% del Producto Interno Bruto (PIB). En realidad, se abstuvo para no desacreditarse votando contra la asignación del 4% ni perjudicar el proyecto de Leonel Fernández. Es jugada politiquera.
Miguel Vargas, presidente del Partido Revolucionario Dominicano, expresa un lamento, pero se integra al mismo juego. Los diputados del Partido Revolucionario Dominicano, como Pelegrín Castillo, dejaron hacer. ¡Y piensan que nadie se da cuenta! Se abstuvieron con la misma intención, en nombre de su compromiso con el sistema.
Pelegrín Castillo, Miguel Vargas y Hipólito Mejía (quien jugó con la asignación presupuestaria a Educación reduciéndola y restándole fondos para cubrir el desastre que hicieron sus amigos quebradores de bancos), asumen poses oportunistas.
Esta realidad, sin embargo, no invalida el reclamo de que el gobierno aplique la Ley 66-97, y no se puede permitir que funcionarios como Vicente Bengoa, Temístocles Montás, Melanio Paredes y otros, expliquen, con el uso de esta información, su rechazo a incrementar el gasto social.
El presidente Fernández ofrece el 5.5% para el año 2018, porque, como Pelegrín Castillo, utiliza cualquier alegato para no aplicar la Ley 66-97.
La reunión del pasado miércoles fue convocada para aprovechar las debilidades de los grupos presentes en la Coalición por una Educación Digna. Leonel Fernández pretendió dividir el movimiento.
El golpe mediático se ensayó con la afirmación de que el narcotráfico financia las protestas. Se difundió también que el PRD prepara las jornadas. ¿A quién pretenden engañar los estrategas oficialistas?
El propio Fernández, dijo y puso en boca de sus servidores que la inversión no es determinante en la calidad de la educación. ¡Qué descaro! Habla como si no conociera la precariedad con que funciona el sector educativo. La baja inversión mantiene deprimidos los salarios de los docentes e impide al sector reclutar y retener personal capacitado.
Apegado a la tradición balaguerista, Leonel Fernández presenta como normal la baja calidad de la eneseñanza que se oferta a los desposeídos, porque puede dar limosnas, pero no auspiciar una redistribución del ingreso y la riqueza..
La adhesión oportunista a un reclamo no define la naturaleza de una demanda social. Leonel Fernández y los legisladores son agentes del atraso y de la desigualdad, y se les ha caído la máscara.

