Opinión

Nunca más

Nunca más

Camino a una tercera generación, la sociedad dominicana aún no se recupera plenamente del trauma que le causó la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, que se prolongó por más de 30 años, período de crímenes y conculcación de libertades, durante el cual literalmente la población sentía temor hasta para respirar.
Los dominicanos conmemoran hoy el 57 aniversario del ajusticiamiento del sátrapa, ejecutado por un grupo de conjurados el 30 de mayo de 1961, que puso fin a una de las más oprobiosas y largas tiranías que desgobernaron en América Latina en el siglo XX.

La generación actual, denominada como “millennials”, desconoce la magnitud del horror que padeció la sociedad de sus abuelos sometida a cruenta represión política, a la conculcación de derechos, al encarcelamiento injusto y hasta al despojo de la vida por órdenes del tirano o de sus secuaces.

Para que un aciago periodo histórico, como el de la tiranía de Trujillo no se repita, es menester informar y educar a generaciones presentes sobre todo lo acaecido durante esos terribles años, por lo que constituye una falta imputable a Gobierno y sociedad, que la juventud de hoy ignore todo lo relacionado con esa tragedia.

Lo peor no es que los “millennials” desconozcan la magnitud del horror de esa tiranía, sino que reciban informaciones distorsionadas que llegan a presentar ese oscuro periodo de crímenes y represión como si fuera la primavera del progreso o la antesala del paraíso.

Se cuentan con los dedos de una mano los estudiantes de escuelas, colegios y universidades que puedan identificar a los héroes que ajusticiaron al tirano o que comparen con objetividad las virtudes de la democracia frente al terror que impuso la tiranía.

Duele saber que gente y sectores con parentesco u añoranza con el tirano y su satrapía, cuenten a su manera tan triste historia con la infame tarea de presentar ese aciago periodo como uno de los mejores de la historia republicana, cuando en verdad fue un tiempo de asesinatos de Estado, persecución, corrupción y miseria.

Una sociedad agradecida recuerda hoy a los héroes que ajusticiaron al sátrapa y pusieron fin a una tiranía sin ejemplo, episodio de gloria que obliga a generaciones presentes y futuras a prometer solemnemente que esa historia de oprobio no se repetirá. Nunca más.

El Nacional

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