Barak Obama es un mulato orgulloso de serlo, que para el racismo estadounidense equivale a negro, y su victoria electoral le imprime una importante derrota a la cultura dominante en esa sociedad.
Obama, por más que se haya enriquecido con el éxito de sus libros y otras fuentes de ingresos, no proviene del establecimiento tradicional de esa sociedad.
Obama es un tipo meritorio, inteligentísimo, ilustrado, carismático, aprovechador de buenas oportunidades; con una gran capacidad oratoria, joven, seductor y sagaz.
Barak Obama montó su ambición y su destino político sobre la palabra cambio que resumió un profundo anhelo de una gran parte del pueblo llano estadounidense, de sus nuevos generaciones, de sus conglomerados empobrecidos, discriminados y abusados, de sus nuevas camadas de emigrantes maltratos(as), de la negritud oprimida.
Representó así un torrente profundamente inconforme contra el dominio y tradicional y la forma desgastada y desacreditada de hacer política. Y lo representó más allá de sus reales intenciones y posibilidades. Desató así nuevas energías que habrán de gravitar sobre su propio liderazgo y su ejercicio de poder.
Ese factor quizás, mucho más que el análisis de sus importantes atributos personales, es lo nuevo a valorar positivamente: la respuesta de las bases más desposeídas y excluidas de la sociedad, la fuerza socio-telúrica que se ha puesto en movimiento a través del proceso de empoderamiento socio-cultural de la parte la más preterida de la sociedad estadounidense confrontada objetivamente con sus estamentos fundamentalistas, racistas, conservadores y neo-conservadores, pero también diferenciada y enfrentada al liberalismo camaleónico e inconsecuente. Ese factor fue el que le permitió derrotar a los Clinton al interior del PD y a los Bush y MCcain en el resto de la sociedad. El sentimiento contra dos facciones del stablishment, bien explotado electoralmente, resultó más potente y mas intenso que todo lo que se vaticinaba. Esto siendo notorio -y así lo evidencias sus designaciones al gabinete y otros cargos- que detrás de él se reacomodó la facción más móvil y más habil de ese súper-poder permanente, interesada en un reciclaje.
No debemos pasar por alto que Obama va a presidir un Estado que representa un imperialismo decadente, carente de recursos naturales imprescindibles para su existencia, impregnado de las ideas neoliberales también en crisis, militarizado (pentagonizado) en altísimo grado y afectado por una grave crisis estructural-sistémica, la más profunda de todas las crisis del capitalismo estadounidense y mundial.
Obama va a presidir gobierno dentro de un orden económico social, un sistema político y un Estado dominados por las grandes corporaciones estadounidenses, ya sensiblemente representadas en las nuevas designaciones.
Obama ejercerá las funciones de jefe de un Estado imperialista comprometido en el diseño y ejecución de la guerra global desde el llamado cerebro del mundo (el poderoso Consejo o Comisión de Relaciones Exteriores), plan militar destinado a conquistar importantes áreas estratégicas y recursos naturales carenciales (petróleo, gas, agua, titanio, uranio, plutonio, biodiversidad conservada, materia prima para el gran negocio de drogas )
¿Qué va a hacer Obama con ese complejo militar industrial y sus planes expansivos basados en el militarismo, las intervenciones y el guerrerismo estatal? ¿Qué va a hacer con las guerras presentes y los planes de guerras futuras?
¿Qué va a hacer con el Plan Colombia-Iniciativa Andina y con el apoyo militar de EEUU al régimen genocida de Uribe? ¿Y con el pueblo palestino masacrado por Israel? ¿Y con la intervención en Haití y el status colonial de Puerto Rico?
¿Y con la cadena de bases militares que los pueblos intervenidos y agredidos reclaman clausurar? ¿Y con el escudo antimisil anti-Rusia y sus planes de guerra en el Caucazo?
¿Qué actitud habrá de asumir frente a las nacionalizaciones, los reclamos de anulación de la deuda externa y de los programas re-colonizadores, que habrán de seguir creciendo?
Obama asumirá el gobierno en el despegue de la crisis estructural de mayor gravedad en su historia del capitalismo estadounidense y mundial.
¿Qué hacer con la crisis de sobreproducción, ambiental, militar, tecnológica, urbanística, financiera, que está en la base de este desastre? ¿Qué hacer con los daños hechos durante 30 años a la cultura productiva de ese país? ¿Es acaso tan fácil volver al modelo keynesiano después de este desastre neoliberal? Pero además: ¿No hizo crisis el propio modelo keynesiano?
¿Cuál modelo puede salvar al capitalismo de esta crisis? ¿Dónde esta la propuesta de Obama sobre algo tan crucial?
Obama, quien se define como un hombre del sistema capitalista y un defensor de la predestinación del rol dirigente mundial de esa gran potencia capitalista, es claro que defiende y defenderá a capa y espada ese poder, solo que lo quiere suavizar métodos en un momento en que su endurecimiento extremo resulta insostenible.

