Opinión

Ocho estrategias de manipulación

<P>Ocho estrategias de manipulación</P>

                     1 de 2

Con el permiso de Giovanna Benedetti

1) La estrategia de la olla de grillos. El elemento primordial del control es la distracción. Desviar el interés social de los asuntos principales y mantener la atención pública entretenida y cautiva, en un entorno diseñado por políticas de seudoinformación, desinformación y sobreinformación irrelevante.

2) La estrategia del bombero pirómano. Se trata del síndrome del problema ilusorio. Es decir: se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el catalizador de las medidas (impopulares) que anticipadamente se buscaba implementar. La estrategia funciona porque es insidiosamente redonda y porque se se suele retroalimentar de sus propias emboscadas: incendio/bombero/pirómano … y viceveversa. O lo que es igual: prendan la mecha callejera de la violencia, esperen a que el público grite “fuego” y salgan a repartir manguerazos (o como recuerda Chomsky que se decía en Centroamérica: “a dar baños de sangre en libertad”. 

3) La estrategia del purgante a sorbitos. Esta estrategia es inútil con los niños, pues como todos sabemos, cuando una medicina sabe a rayos no hay dios ni ley que los haga abrir la boca.  Con los adultos, por desgracia, si funciona y aún peor: si el purgante nos lo van dando a sorbitos, poquito a poco, somos capaces de tragarnos cualquier cantidad de cuentos. Por lo demás, la estrategia es sencillísima: para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por mese, años, lustros consecutivos. Los efectos, como el envenenamiento orgánico por metales pesados, se obtendrá tarde o temprano, inexorablemente.

4) La estrategia del murámonos hoy para vivir mañana. La maniobra empieza con un golpe de pecho y termina con un lo siento mucho, pero no hay salida: todos debemos sacrificar hoy, para que nuestros hijos puedan tener mañana un futuro. Así de contundente y de apocalíptico. La estrategia se pone en marcha (o más bien: está andando sin parar desde que le dijeron lo mismo a tus padres y a tus abuelos, en fin: que el futuro jamás llega.  Es una estrategia que se nutre de un atavismo primordial. Es indiscutible porque pertenece al destino, y es perfecta para  imponer, como quien no quiere la cosa, una medida altamente impopular o perversamente desastrada e inicua, presentándola como “una solución”.

Lo extraordinario es que el sentido común nos debería advertir de los riesgos. ¿No es acaso más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación