Por vez primera en la joven trayectoria del cine local hubo en un año más dramas que comedias en una relación de tres a cinco, que de paso establece un precedente. Los dramas, además, fueron variados: incluyeron suspenso, terror, trillers y proyectos con un marcado acento social en el marco de la ficción, tocando sobre todo el tema vinculado al tráfico de drogas.
El incremento del número de producciones está vinculado a la entrada en vigor de la la Ley Nacional de Cine 108-10 y para cuya aprobación en el Congreso, el diputado Manuel Jiménez resultó fundamental.
Las comedias
Las comedias dominicanas las encabeza por Lotomán 2.0 (Archie López), quien retoma y amplia el argumento de la primera Lotomán (2011), incrementa los recursos y atractivos fílmicos en el marco del esquema original. Tiene de nuevo como figuras centrales la dupla Raymond Pozo y Miguel Céspedes. Ha llevado más de 350 mil personas al cine.
Feo de Día y Lindo de Noche (Alfonso Rodríguez), quien se las ingenió para ofrecer una opción agradable que atrajo gente a la taquilla para reír en demasía. Se le criticó, entre algunos aspectos, la introducción un tanto forzada de la publicidad auspiciante y la ausencia de un beso verdadero al final del filme. Vendió muy bien su taquillería.
Lío de Faldas, (Miguel Vásquez)m tuvo menos suerte y no cuajó en el gusto de la gente y resultó un tanto fuera de tiempo al tener como figura protagónica a un Hipólito Mejía que no resultó ganador de las elecciones.
Los dramas
Constituyeron el plato fuerte cinematográfico del 2012.
El Rey de Najayo, (Fernando Báez-Unicornio Films), una ficcionada biográfica sobre la vida del narco Rolando Florián Félix, interpretado con intensidad por un Manny Pérez que se la lució. Báez logra una buena puesta en escena. Hay sesgos de una identidad cinematográfica que merecen ser resaltados.
Jaque Mate, (José María Cabral) permitió disfrutar de un triller con el mejor protagónico masculino a cargo de Frank Perozo, con un final no tradicional, alejado del cloussing holywoodense. Una critica profunda a la doble moral desde los medios de comunicación.
Bladimir Abud, logró una producción de bajísimo presupuesto que sorprendió al público por la fuerza dramática que logró el protagónico de Cheddy García con La Lucha de Ana., filme que ha logrado buen reconocimiento internacional y que le ha granjeado respeto como director de largometrajes.

