La Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe) se ha convertido en el epicentro de los escándalos en el Gobierno. Tras el detonante del caso del arquitecto que se suicidó por no bien aclaradas presiones de extorsión, en la entidad no han cesado las denuncias de irregularidades.
La sobrevaluación en la remodelación del hospital Darío Contreras y alegadas irregularidades detectadas por la Cámara de Cuentas en la construcción de varias carreteras son otros eslabones de las anomalías denunciadas en la Oisoe.
Y como si no bastara, ahora 11 empresas suplidoras de equipos médicos acaban de acusar a la entidad de adquirir grado a grado maquinarias por 100 millones de pesos para los Centros de Atención Primaria, en violación de la ley de compras y contrataciones públicas.
Y para poner a prueba el discurso de las autoridades contra todo tipo de operación que empañe la transparencia, los denunciantes citaron cada uno de los casos. Al margen de la investigación que demanda, la denuncia no deja de llamar la atención por el protagonismo de la Oisoe al participar hasta en la compra de equipos médicos para los hospitales.

