Viena, (EFE).- La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reunirá el miércoles en Viena en un ambiente de cautela del que no se esperan cambios en el nivel de la producción conjunta de crudo, en medio de un clima proclive a que la demanda energética se recupere con la mejora de la economía mundial.
No veo cambios, dijo a Efe hoy en Viena un delegado de la OPEP, grupo de doce países que controla cerca de dos tercios de las exportaciones mundiales de crudo.
Su 154 conferencia ministerial se celebra después de que los ministros de Economía y Finanzas del G-20 acordaran el fin de semana pasado mantener los planes de estímulo para consolidar la recuperación de la economía mundial.
Los precios son satisfactorios a los niveles actuales. La economía tiende a estabilizarse. La demanda quizás crezca un poco, añadió la fuente, que pidió el anonimato.
Las cotizaciones del barril de oro negro bajaron la última semana en más de un 4%, después de haber llegado a los 75 dólares en agosto, el nivel más alto desde octubre de 2008.
Ante la crisis y tras la montaña rusa de los precios el año pasado, cuando escalaron a casi 150 dólares por barril en julio para desplomarse a menos de 35 dólares en diciembre a raíz de la crisis financiera, los productores desean ahora menos volatilidad y más estabilidad, con un precio en torno a los 70 dólares.
El barril de crudo usado por la OPEP como referencia cotizó el viernes a 66,03 dólares, informó hoy la organización en Viena, mientras que el Brent y el crudo de Texas (WTI), referentes para Europa y América, respectivamente, se vendían a 67,7 y 68,8 dólares.
Actualmente, en los mercados hay dos tendencias- una está dada por la presión inflacionaria, que tiende a un alza de las materias primas, ya que los inversores tienen miedo y se refugian en valores que consideran más seguros, explicó hoy a Efe Johannes Benigni, director de la asesora JBC Energy, con sede en Viena.
Agregó que, por otro lado, los fundamentos del mercado (la relación entre la oferta, la demanda y las reservas almacenadas) tienden a presionar a la baja los precios petroleros, dada la amplitud de la oferta disponible, el retroceso de la demanda causado por la crisis y el amplio margen de capacidad excedentaria de producción.

