Opinión Articulistas

¿Orar para qué?

¿Orar para qué?

En un hospital, doña Nana yace en su cama, rodeada de un grupo de fieles aferrados a su fe, formando una cadena de oración por su salud. Pujols se encuentra en el dogout, implorando a los cielos por la victoria en la serie, y Trump, rodeado de un séquito de evangelistas, busca el beneplácito divino para justificar sus peculiares decisiones. Si triunfan, las oraciones han tenido efecto; si fracasan, simplemente era el plan de Dios.

Así, la oración se convierte en un sistema infalible que nunca pierde: un brillante truco para salir siempre bien parado.

Si la oración de sanación funcionara, los hospitales serían solo un recuerdo de un pasado miserable. Millones de personas rezan cada día por salud, trabajo y paz, pero parece que el mundo sigue girando como siempre. Hablarle a un ser invisible e indetectable no cambiará la dura realidad.

A menos, claro, que consideres que «hacer nada» equivale a un acto heroico. La ciencia y las acciones concretas son las que mueven montañas, no las palabras al aire.

Nos dicen que oremos porque «Dios proveerá». Sin embargo, cada uno de nosotros debe trabajar, estudiar y tomar decisiones.

Si esperas que la acción divina sustituya tu esfuerzo, lamento informarte que la realidad no es tan fácil. Si tu equipo de béisbol pierde, no es la voluntad divina, sino el resultado de lo que sucede en el campo. La vida no responde a plegarias; responde a acciones.

Imagina esto: dos individuos persiguiendo el mismo objetivo, uno ora cada día y el otro actúa con disciplina. ¿Quién crees que tiene más probabilidades de tener éxito? La respuesta es tan evidente como el hecho de que la fe, por sí sola, no llena estómagos ni paga cuentas. Si estás convencido de que la oración hace cambios tangibles, pregúntate: ¿qué ha cambiado realmente y cómo puedes comprobarlo fuera de tu imaginación?

El Papa ha alzado su voz contra el espectáculo de Trump, recordándonos que «la guerra no es santa, solo la paz es santa».

Entretanto, doña Nana sigue luchando contra su enfermedad. ¿Serán suficientes las oraciones? La serie de béisbol se perdió: ¿es eso parte del plan divino? La realidad es que mientras algunos siguen buscando respuestas en lo etéreo, el mundo sigue adelante con la acción humana.

Detente un momento a reflexionar: ¿cuántos de los resultados que atribuyes a la intervención divina realmente fueron producto del esfuerzo humano?