Agradecemos los comentarios y estímulos que nos brindan lectores sobre todo amigos- y agradecemos los señalamientos de quienes critican la insistencia en el tema de la mayúscula y la minúscula. Ciertamente, hemos dedicado varias entregas a ese aspecto tan vulnerable en el uso de la lengua escrita, por la marcada tendencia a colocar en alta la inicial de palabras que no las necesitan.
Después de esta entrega daremos una tregua respecto del uso y abuso de las mayúsculas, mientras tanto, rogamos paciencia por la inclusión del asunto en la columna de hoy. Ojalá que a todos les agrade, como agrada a Víctor Livio Cedeño, Silvio Herasme Peña y Félix Francisco Ayuso.
Elementos químicos
Los nombres de los elementos y compuestos químicos se escriben con minúscula, pues se trata de palabras comunes. No requieren mayúscula, aun cuando deriven de un nombre propio: aluminio, hierro, berkelio, hafnio, mercurio, oxígeno, sodio, tecnecio y éter.
Los símbolos de los elementos químicos tienen una forma fija e invariable, y se escriben siempre con mayúscula inicial, sin importar que tengan una o más letras. Ejemplos: C, H, O, P, Ca, Fe, Hg, Na, los cuales representan respectivamente, a: carbono, hidrógeno, oxígeno, fósforo, calcio, hierro, mercurio y sodio.
Enfermedades
Lo mismo ocurre con los sustantivos que designan enfermedades, los cuales, como nombres comunes que son, han de escribirse con minúscula, por más grave o aguda que sea la dolencia: acromegalia, cáncer, diabetes, gripe, esquizofrenia paranoide, sida, tuberculosis. Sólo se escriben con mayúscula si forman parte de una expresión con la que se denomina a una institución relacionada con la enfermedad. Ejemplo: Liga Dominicana contra el Cáncer, Instituto de la Diabetes, Instituto de Prevención del Glaucoma, Centro de Hidrocefalia.
Cuando una enfermedad lleva el nombre del investigador que la dio a conocer, el nombre común irá en minúscula (síndrome, mal, enfermedad) y sólo el antropónimo (nombre de la persona) se escribirá con mayúscula, como es lógico: síndrome de Down, mal de Parkinson, enfermedad de Alzheimer.
Ocurre que en algunos usos el nombre propio (del científico) pasa a nombrar por sí solo la enfermedad, en tal caso la Ortografía de la lengua española, obra de la Asociación de Academias, recomienda escribir con minúscula ese nombre, porque se ha hecho común. Ejemplo: Su padre tiene alzheimer. / Parece que Ysaguirre tiene parkison/ Nació afectado de down.
Medicamentos
Los nombres de los principios activos de los medicamentos, con los cuales se comercializan, son palabras comunes, y por tanto no requieren mayúscula. Ejemplos: acetaminofén, paracetamol, ampicilina, omeprasol, aspirina, ranitidina.
Todos estos son nombres genéricos de compuestos farmacéuticos, pero los laboratorios inventan nombres de marcas que les son propios y en esos casos requieren mayúscula.
En esto hay un filón de carácter ético, pero esta columna es de interés idiomático.

