La escritura de la fecha, con todo y lo rutinaria, usual o habitual que resulte, obedece también a determinadas directrices, de acuerdo al perfil de nuestro idioma.
El castellano está plenamente marcado por la cultura latina. Acontecimientos políticos y sociales determinaron el surgimiento de ésta y otras lenguas que a su vez llegaron preñadas de elementos de la cultura que tuvo su centro hegemónico en Roma.
Nos guiamos, como la mayoría de los países, del calendario gregoriano, forjado por el papa Gregorio XIII (1502-1585) para mejorar el calendario juliano, impuesto por el emperador Julio César, antes del nacimiento de Cristo.
En español, la fecha se presenta con tres elementos temporales básicos: día, mes y año del calendario gregoriano. Predomina en nuestra lengua el modelo ascendente de éstos, es decir, primero el menor (día), luego el intermedio (mes) y finalmente el más extenso (año).
De modo que no es al azar que se escribe, por ejemplo: 27 de febrero de 1844; 16 de agosto de 1863; 3 de diciembre de 1948; 24 de abril de 1965 ó 12 de diciembre de 1912. La gramática académica insiste en recordar que el mes se escribe con minúscula.
Es la forma habitual y recomendada para todos los países de habla hispana. Cuando se escriban en cifras las fechas mencionadas, por igual han de seguir este modelo: 27. 02. 1844; 16.08.1863; 03.12.1948; 24.04.1965 ó 12.12.1912.
Influenciados por los usos de otras culturas, algunos dominicanos invierten este orden. El modelo de los Estados Unidos de América y demás países angloparlantes, coloca en primer lugar el mes, seguido del día y el año.
Ellos escriben: Febrero 27 de 1844; abril 24 de 1965. Se aconseja no usar este modelo a quienes quieran expresarse en buen español.
Además, hay que señalar que en los países de lengua hispana esta forma de escribir la fecha se presta a confusión cuando el día es del doce hacia abajo, ya que doce son los meses.
Es decir, que el 3 de diciembre, colocado al estilo inglés sería 12.3, que para nosotros es doce de marzo. En cifras, no es lo mismo escribir 12 de junio que junio 12. En el primer caso sería 12.6 y en el segundo 6.12. De modo que la forma del inglés, usada entre nosotros, se presta para ambigüedad.
Supongamos que en julio, un dominicano recibiera una nota con el siguiente texto: Me caso el 8. 12.13, te invito y te espero. Todo estará listo para recibirte. Debe preparar su viaje para diciembre., pero tal vez su anfitrión se haya casado el doce de agosto.
Diferente ocurre en los documentos técnicos y científicos de carácter internacional, para los cuales se emplea un orden descendente de los elementos de la fecha: año, mes y día, escritos sobre todo en cifras. Ejemplo: 2013. 10.14, para el 14 de octubre de 2013.

