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ORTO-ESCRITURA

ORTO-ESCRITURA

 

Lo obsesivo y lo excesivo de una maní

 

RAFAEL PERALTA ROMERO

rafaelperaltar@hotmail.com

Dedicaré este artículo al periodista Cristóbal Deschamps porque defiende con “preocupación caprichosa” sus ideas y muestra cierta extravagancia por el buen uso de la lengua española. ¿Es eso una manía?

Recientemente compartimos en el Centro Cultural de las Telecomunicaciones, y mientras yo insistía en preguntarle su opinión sobre la palabra /melómano/, Deschamps me respondía que nunca emplea la palabra /empleomanía/.

¿Tú crees que es un elogio decir de alguien que es un melómano?, le pregunto. El apreciado colega no responde de inmediato y apunta que /empleomanía/ es el afán con que se codicia un empleo público.

La actividad no iniciaba porque se esperaba al presidente de Indotel, el licenciado Gedeón Santos, un joven culto y afable, pero que ese día mostró síntomas de “leonelmanía”, un trastorno de la conducta que consiste en llegar tarde donde lo están esperando.

El Diccionario de la RAE atribuye al sustantivo /manía/ tres acepciones: 1. f. Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor. 2. f. Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. 3. f. Afecto o deseo desordenado. Ejemplo: Tiene manía por las modas.

Pero /–manía/ se ha venido usando también como un elemento compositivo para formar nuevas palabras adicionándolo a otras ya existentes en nuestro idioma. Ejemplo: modamanía, bibimanía, sexomanía.

Como avance a la 23ª edición del Diccionario escrito, la versión en línea señala tres significados para el sufijo –manía, algo definitivamente curioso. Veamos: 1. elemento compositivo. Significa ‘inclinación excesiva’. Ejemplo: Grafomanía (Manía de escribir o componer libros, artículos, etc.). 2. elemento compositivo. Significa ‘impulso obsesivo’ o ‘hábito patológico’. Ejemplo: Piromanía (Tendencia patológica a la provocación de incendios) y toxicomanía (Hábito patológico de intoxicarse con sustancias que procuran sensaciones agradables o que suprimen el dolor).

Melomanía. Es definida como “Amor desordenado a la música”. ¿Entonces es una patología? Que responda el doctor César Mella. A nadie desagrada que lo llamen “melómano”, y hay que descartar intención ofensiva en quien lo diga. Pero lo excesivo, como lo obsesivo, nunca es bueno.

Diferente será que digan de alguien que padece /megalomanía/, lo cual consiste en manía o delirio de grandezas, y por tanto es /megalómano/ quien padece ese trastorno.

Entre amigos y familiares se tolera dulcemente la comprobada /mitomanía/ de algún relacionado. A veces hasta se celebran las hazañas o propiedades que se atribuye el /mitómano/. Mitomanía consiste en una tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice. El mitómano siempre juega un rol protagónico.

Se llama /ninfomanía/ (De ninfa y manía) a la condición de algunas mujeres caracterizadas por un marcado furor uterino, lo cual puede considerarse una desviación sexual, porque no es lo normal.

En toda manía, sin duda, hay algo de excesivo y de obsesivo.

El Nacional

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