Los “megadjetivos” de las “megadivas” tienen su valor
RAFAEL PERALTA ROMERO
rafaelperaltar@gmail.com
¿Qué les parece si hoy nos detenemos en un puñado de adjetivos que por la frecuencia de su uso entre presentadoras de televisión, llamadas “megadivas”, atrevidamente denominaremos “megadjetivos”?
Empiezo por enumerarlos: espectacular, maravilloso, fabuloso, divino, fantástico y fenomenal.
Locutores, artistas, animadores y otros que intervienen en los medios electrónicos de comunicación extienden tanto el significado de estos vocablos que parece quieran convertirlos en “megadjetivos”. El elemento compositivo /mega/, procedente del griego, significa ‘grande’ (Megalito) y también expresa ‘amplificación’ (Megafonía).
Espectacular. La primera acepción indica que tiene caracteres propios de espectáculo público. Un segundo significado lo hace sinónimo de “aparatoso”. ¿Puede un vestido, una corbata, un bizcocho o unos muebles ser especular? Tal vez en la segunda acepción, en la que ese adjetivo es afín con aparatoso y ostentoso, una casa o un automóvil lo sean.
Maravilloso, sa. Significa, de acuerdo al DRAE, extraordinario, excelente, admirable. Son tres buenos calificativos que cualquiera desearía para su obra, cual que fuera, sin embargo, todo no puede ser maravilloso. Ejemplo: Un tema musical es maravilloso; una obra literaria es extraordinaria; un profesional es excelente y un dirigente puede ser admirable.
Fabuloso, sa. Está asociado a la fábula. Dicho de un relato, de una persona o de una cosa: Maravilloso y fantástico. En una segunda acepción el DRAE lo presenta como sinónimo de extraordinario, excesivo, increíble. (Precios fabulosos / Fabulosa imaginación).
No creo que un automóvil pueda ser fabuloso, tampoco un plato o el restaurante mismo. Quizá fabuloso sea quien cuente la historia de un viaje al que se le tilda de tal.
Divino. Algunos –y más algunas- se pierden con la atribución de la cualidad “divino” a cosas que no lo son. Este adjetivo viene a ser “Perteneciente o relativo a Dios”. En otra acepción aparece coligado al significado de excelente, “extraordinariamente primoroso”.
Fantástico, ca. Donde se puede equivocar alguien es en atribuirle la condición de “fantástico” a una acción o un objeto material, pues lo fantástico se asocia directamente con lo quimérico, que es lo mismo que irreal.
He aquí cómo define a “quimérico” el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: 1. adj. Fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación. 2. adj. Perteneciente o relativo a la fantasía. 3. adj. Presuntuoso y entonado. 4. adj. coloq. Magnífico, excelente
Obvio que quimérico se vincula a fabuloso, fingido o imaginado o sin fundamento.
¿Y qué decir de fenomenal? Perteneciente o relativo al fenómeno. 2. Que participa de la naturaleza del fenómeno. 3. Estupendo, admirable, muy bueno. (Es un chico fenomenal). Es muy concreto este adjetivo, pero puede modificar a sujetos tan diferentes como una película (estupenda) o un pescado con coco (muy bueno).

