Semana

ORTO-ESCRITURA

ORTO-ESCRITURA

POR: RAFAEL PERALTA ROMERO
afaelperaltar@gmail.com

 

Otros aspectos sobre género de los sustantivos

 
Decíamos en la entrega anterior que los sustantivos en nuestra lengua pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo habitual es que exista una forma específica para cada género gramatical, en correspondencia con la distinción biológica de sexos ( niño/ niña, burro/burra)
También tenemos elementos en los que el masculino y el femenino se expresan con palabras de distinta raíz como ocurre en hombre/mujer, caballo/yegua, yerno/nuera.

En otros casos existe una forma única, válida para referirse a seres de uno u otro sexo: es el caso de los llamados «sustantivos comunes en cuanto al género» , así como de los llamados «sustantivos epicenos».

De los sustantivos comunes en cuanto al género se explica que son los que, designando seres animados, tienen una sola forma, la misma para los dos géneros gramaticales. En cada enunciado concreto, el género del sustantivo, que se corresponde con el sexo del referente, lo señalan los determinantes y adjetivos con variación genérica.
Por ejemplo: el pianista /la pianista; un psiquiatra/ una psiquiatra; miembro activo / miembro activa, buen profesional/ buena profesional.

Los sustantivos comunes se comportan, en este sentido, de forma análoga a los adjetivos de una sola terminación, como feliz, dócil, confortable, alegre, triste, los cuales no cambian de forma, por el género del sustantivo, es decir que SOn iguales para el masculino y el femenino.
Epicenos
Unos sustantivos reciben este nombre porque aunque designan seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente.

Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). El Diccionario panhispánico de dudas, obra de la Asociación de Academias de la Lengua que documenta este atículo, estipula al respecto que: “La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente; así, debe decirse La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano, y no La víctima, un hombre joven, fue trasladado al hospital más cercano».

En cuanto a los epicenos de animal, se añade la especificación macho o hembra cuando se desea hacer explícito el sexo del referente: La paloma macho es más grande; Un cangrejo hembra cargado de huevos; la hembra del canguro transporta la cría.

Profesiones y cargos

Aunque en el modo de marcar el género femenino en los sustantivos que designan profesiones, cargos, títulos o actividades influyen tanto cuestiones puramente formales —la etimología, la terminación del masculino, — como condicionamientos de tipo histórico y sociocultural, en especial el hecho de que se trate o no de profesiones o cargos desempeñados tradicionalmente por mujeres, la Academia señala las siguientes normas, atendiendo únicamente a criterios morfológicos:
a) Aquellos cuya forma masculina acaba en -o forman normalmente el femenino sustituyendo esta vocal por una -a: bombero/bombera, médico/médica, ministro/ministra, ginecólogo/ginecóloga. Hay excepciones, como piloto, modelo o testigo, que funcionan como comunes: el/la piloto, el/la modelo, el/la testigo (no debe considerarse una excepción el sustantivo reo, cuyo femenino etimológico y aún vigente en el uso es rea, aunque funcione asimismo como común: la reo).
Hasta el próximo domingo.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación