Trujillo gana las elecciones del 16 de mayo de 1930 bajo la presión del terror practicado por las pandillas 42 y 44 dirigidas por incondicionales del jefe del ejército (Pag.85). En la pág. 87 atribuye a Trujillo el crimen de Virgilio Martínez Reyna y su esposa embarazada, realizado 15 días después de celebradas las elecciones.
Ante la expulsión del país de los doctores Ramón de Lara y Leovigildo Cuello, Euclides señala que los escoberos y el pequeño grupo de cínicos y adulones que se había aglutinado alrededor de Trujillo y su gobierno, celebraron esta decisión repitiendo que El Jefe había matado dos cuervos de un mismo tiro (Pág. 92).
Delata el peligroso, pero valiente papel del padre Rafael Castellanos frente a Trujillo. Dice que Trujillo llegaba tarde a las ceremonias de la catedral, y que el padre Castellanos las iniciaba sin su presencia.
Señala que en la ocasión en la que Trujillo leía el panegírico por la muerte de Francisco J. Peynado, al terminar de leerlo la multitud de cortesanos estalló en aplausos. Castellanos exclamo con voz de trueno: en la casa de Dios no se aplaude a ningún mortal. Se hizo el silencio y el padre ordenó a Trujillo: Usted, siga.
Resalta, a partir de la pág. 115 la forma como Trujillo comenzó a crear empresas y negocios particulares valiéndose del peso y la influencia de su autoridad pasando balance a esas empresas o negocios. Al reseñar el hecho de que el Congreso Nacional le atribuyó a Trujillo el título de Benefactor de la Patria, escribe Euclides que sería el primero de una interminable cadena de títulos y honores, ridículos la mayoría de las veces. (Pag. 128).
Sobre las armas con las que se cometían los crímenes, dice el doctor Gutiérrez que eran preferiblemente el puñal, la soga o la cuerda de guitarra.
El uso de armas de fuego en un país controlado implicaba, por sospecha, a las autoridades civiles y militares, únicos autorizados a ese tipo de armas (pág. 133).
Señala sobre la cárcel de Nigua, en San Cristóbal, que allí comenzaron a ser aplicados métodos de tortura, vejaciones y violencias que no tenían antecedentes en la República.
En la pág. 153 aparece esclarecido un dato poco difundido e interesante. Para muchos dominicanos que han analizado más o menos profundamente a Era de Trujillo, la moneda dominicana fue creada en 1947, cuando se terminó de pagar la deuda y cuando fue creado el Banco Central. Euclides nos recuerda que el 21 de Febrero de 1937, por la Ley No. 1259 se creaba la Moneda Metálica Nacional.
El doctor Euclides hace una importante reflexión sobre las causas de la matanza de los haitianos efectuada en Octubre de 1937.
La fundamenta en la tesis de José Ramón López y don Américo Lugo los cuales ubican en la raza negra defectos congénitos. Pero señala sobre ella que en términos humanos no tiene justificación, como tampoco lo tiene políticamente; fue un exceso doloroso que atormenta la memoria y la sensibilidad de la mayoría del pueblo (pág. 164).
Resumamos: a partir de la pág. 194 aparecen importantes correspondencias entre Trujillo (quien permaneció cierto tiempo en Estados Unidos) y su tío Teódulo Pina Chevalier.
El doctor Gutiérrez destaca la ironía, el civismo, de la personalidad maliciosa, peligrosa y aplastante de Trujillo. En las págs. 210 y 211 plantea dos hechos trágicos que prueban la severidad asesina del régimen. En la pág. 229 se narra el asesinato de José Luís Perozo en San Francisco de Macorís.
La instalación de la armería (242); la compra de la compañía eléctrica a los norteamericanos (245). Importantes detalles de su vida intima (258, 259).
En la pág. 264, hay datos inéditos sobre el secuestro en la Habana de Mauricio Báez.
En la pág. 268 señala que el mote de Monarca sin Corona del Caribe, es un apelativo que Euclides tomó de Clemente Marroquin Rojas, Colombiano. En la pág. 277 se revela la increíble capacidad histriónica y la tremenda memoria de Trujillo demostrada frente al músico italiano Pierino Gambo.
La revelación que se hace en la obra sobre su vida y hábitos del venezolano Laureano Vallenilla Lanz, entre las páginas 301 y 315 es extraordinaria. Trujillo y el negocio azucarero, es analizado a partir de la pág. 339.
La absurda firma del concordato con el Papa Pío II, con afirmaciones y datos inéditos, pág. 349 y siguientes. Se destaca la encuesta sobre la importancia de la escuela Hostosiana que Trujillo mandó hacer.
El doctor Gutiérrez Félix destaca siempre la crueldad de Trujillo y la refiere sin ambages. Así lo hace con el secuestro y crimen del profesor Galíndez (pág. 345), la negativa e inconveniente confianza depositada en Johnny Abbes, (pág. 457), las consecuencias de los asesinatos de los expedicionarios de 1959.
Dice al respeto la crueldad innecesaria puesta en práctica contra los jóvenes expedicionarios, entre los cuales se encontraban hijos de destacadas figuras del gobierno.
