Opinión

Pacto en el centro del poder hegemónico

Pacto en el centro del poder hegemónico

El perfil político y la trayectoria del candidato, hacían transparente la envoltura que formaba un discurso cargado de promesas de cambio; pero cuando Barack Obama escogió al guerrerista senador Joe Biden como candidato a la Vicepresidencia y cuando ya electo seleccionó al sionista Rahm Enmanuel para encabezar el gabinete del próximo gobierno, se hizo evidente el pacto con la poderosa ultraderecha.

Los nombramientos anunciados el pasado lunes, sin embargo, dejan sin argumento a quienes insisten en decir que a partir de enero habrá cambios sustanciales en el esquema de relaciones internacionales.

En la Secretaría de Estado, institución coordinadora de la política exterior de Estados Unidos, Barack Obama colocará a Hillary Clinton, esposa y colaboradora política del ex presidente Bill Clinton.

Sin esfuerzo alguno, se alcanza a ver un hilo de continuidad en proyectos de intervención y de injerencia de la naturaleza del mal llamado Plan Colombia, diseñado, impulsado y puesto en marcha formalmente durante la Administración Clinton. 

En cuanto a las posiciones de Obama sobre temas cruciales como la ocupación en Irak, es notoria, pues, la asunción de un reprochable pragmatismo. 

No cabe  el insustancial ejercicio de hacer notar que en la Secretaría de Estado, contrario a lo que ocurre en la Casa Blanca, es despedida una negra y se da entrada a una blanca. El cambio de Condoleezza Rice por Hillary Clinton es sólo la sustitución de una persona por otra.

Condoleezza Rice llegó al Estado a colaborar con la ultraderecha, dado que, como  como petrolera y como política de línea dura, a la ultraderecha pertenece.

Hillary Clinton se propone dar continuidad a su carrera política.

 A finales de la década pasada lanzó su candidatura usando la plataforma política creada por su marido, en cuyo entorno permaneció, a pesar del escándalo de infidelidad (la llevada y traída relación extramarital con la becaria Monica Lewinsky). Apoyó el giro a la ultraderecha en la política exterior de Estados Unidos, posición que la llevó al Congreso, desde donde hizo valer su voto a favor de la invasión a Irak. 

Ahora, como secretaria de Estado, relanzará su aspiración a la Presidencia, y, más importante aún, será depositaria de una cuota importante de poder, lo cual favorece sus intereses y  los del llamado grupo Clinton. Junto al hispano Bill Richardson, sustenta el pacto de Obama con ese grupo.

El pragmatismo de Obama se asemeja, pues, más de lo deseado y quizás mucho más de lo previsto  incluso por quienes lo reconocen como un ente del sistema, al de Bill Clinton.

  No hay que olvidar que en 1999 la Administración Clinton dispuso el lanzamiento de toneladas de bombas en territorio yugoeslavo, en plena Europa.

La Secretaría de Defensa quedará en manos de Robert Gates, actual secretario de Defensa, ex jefe de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, y colaborador del actual presidente George W. Bush. ¿Cabe algún comentario?

Como asesor de Seguridad Nacional, se propone colocar al general de Marines James L. Jones, hombre de confianza del senador John McCain, porque, como él, viene de las jornadas anticomunistas de agresión contra Vietnam y otros pueblos.

Fue jefe de la OTAN en Europa y tuvo participación activa en la Operación Tormenta del Desierto, la masacre iniciada en Irak con bombardeos masivos en enero de 1991.

El pacto con el nada santo grupo de los Clinton y el evidente entendimiento con la ultraderecha que  se encuentra en la Casa Blanca, augura impunidad de los crímenes de guerra y continuidad de la conspiración contra los procesos de avance político en América Latina y el resto del mundo. 

Se hará realidad el anunciado reforzamiento de la presencia militar de Estados Unidos en Afganistán. No se trata de una predicción, dado que se conoce la existencia del proyecto y han sido seleccionadas las personas que dirigirán su ejecución.

No procede, pues, discutir si Barack Obama encarna o no el cambio. ¿Para qué, si es evidente que sólo se propone tomar la dirección en un tramo del proceso de afianzamiento de la hegemonía del poder estadounidense en el esquema imperialista.

El Nacional

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