Por vía del licenciado Temístocles Montás, secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, el doctor Leonel Fernández, presidente de la República, ha retomado la iniciativa de lograr un acuerdo nacional que involucre a los más diversos sectores de la vida política, económica y social de la nación.
En esta nueva etapa, el gobierno les entregó al PLD, PRD y PRSC, una propuesta de la Estrategia Nacional de Desarrollo, 2010-2030, a ser conocida y debatida en la segunda fase de la Cumbre por la Unidad Nacional, para enfrentar la crisis mundial.
Conviene recordar que el Partido Revolucionario Dominicano, principal partido de la oposición, se negó a participar en la primera fase de la Cumbre. En esa oportunidad, el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, hizo unilateralmente una propuesta que, suponemos, figura en la secretaría de ese importante foro.
¿Cuáles posibilidades tiene la Cumbre por la Unidad Nacional, para enfrentar la crisis Mundial, de comprometer a los grupos más representativos de la nación, en un Acuerdo o Pacto de Desarrollo, en un tramo de 20 años?
La idea de promover la firma de un Acuerdo o Pacto Nacional, que vincule y comprometa a los partidos, al empresariado, y a la sociedad civil, en la ejecución de un conjunto de obras, durante 20 años, es lo mejor que le pudiera pasar a nuestro país.
El problema consiste en las escollos que hay que vencer, hasta alcanzar ese objetivo. La primera tarea es la de poder reunir a los representantes de las organizaciones convocadas. En segundo plano, conseguir el consenso entre los asistentes. Y, por último, encomendarse a Dios, para que a nadie se le ocurra desconocer el acuerdo en el camino.
En un sistema bipartidista virtual, como el actual, es indispensable la participación y el compromiso del PLD y el PRD, en cualquier pacto de esta naturaleza, si, ciertamente, queremos ser realistas. Estas dos fuerzas políticas, para bien o para mal, están llamadas a dirigir el país, probablemente en las próximas dos décadas.
De persistir el PRD en su negativa a participar, el pacto o acuerdo tiene muy pocas posibilidades de concretizarse. El pacto no tendría sentido, si uno de los partidos llamados a gobernar no se hace compromisario de su cumplimentación.
Particularmente, considero que las circunstancias del momento desfavorecen la firma del Acuerdo o Pacto Nacional. La poca madurez de la clase política nuestra, y la marcada hipocresía de sus dirigentes, imposibilita, que blancos y morados se sienten en una misma mesa.
Y menos en estos días, con un tufo electoral que contamina.
