Opinión

Pactos políticos

Pactos políticos

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La encuesta Latinobarómetro acaba de ser publicada. Sus hallazgos confirman la profunda decepción de la mayoría de los dominicanos con la calidad de nuestra democracia y la pérdida progresiva de satisfacción y confianza con las manifestaciones tradicionales del ejercicio de la política en todas sus vertientes. Eso explica que casi la mitad de los habitantes, con énfasis en hombres y jóvenes, sueñan con emigrar del país. No puede haber muestra mayor de fracaso, porque partir de la tierra natal, en la generalidad de los casos es una decisión forzada por circunstancias infelices.

Esos indicadores nefastos resultan más que suficientes para comprender que todo político u organización partidaria honestamente interesados en revertir ese estado de situación calamitosa, deben rechazar asumir prácticas responsables de ese hastío y con mayor razón dar la espalda a la posibilidad de establecer componendas con protagonistas conspicuos en la consecución de tan desastrosos resultados.

La nación está ávida de percibir por donde pueda asomarse un hálito de esperanza para la construcción de una ilusión de novedad y ruptura con un pasado y presente convertidos en exterminadores del orgullo de formar parte de un conglomerado dirigido con hábitos devastadores para la inmensa mayoría, al mismo tiempo que espléndidamente magnánimos para los mismos aprovechados de siempre. Mientras esa ecuación no sea modificada, en cualquier momento la mecha de la desesperación podría encenderse y quizás resulte tarde para reaccionar.

En el actual contexto político nacional, una franja poblacional importante asigna al PRM y a su candidato presidencial, potencialidad para encabezar una gestión gubernamental que inicie el proceso de reversión de las causas que han determinado la quiebra moral de un Estado sin ningún respeto por su estructura institucional, en el cual, a la vista de todos ocurren anomalías capaces de sustentar no solo acciones judiciales, sino el desalojo de los mandos de dirección de estamentos esenciales del poder. Aquí, no obstante, los desmanes terminan siendo actores fugaces de un drama cuyos actos cambian tan de prisa como la sucesión continua de sucesos escandalosos.

El PRM y su candidato, se han empeñado en proyectarse como la alternativa adecuada ante la expectativa de cambio que se anida en millones de dominicanos. De hecho, esa es su premisa fundamental de campaña. “El cambio va”, es su principal pregón. Descubrir si sus pasos tácticos recientes abonan o demeritan la consolidación de ese objetivo, es el propósito de esta serie que continúa el próximo martes.

El Nacional

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