Miguel Vargas Maldonado tiene que estar muy arrepentido de las acciones que lo llevaron a convertirse en presidente designado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), porque sus simpatías a lo interno de la organización tienen que estar hoy muy disminuidas.
Tomar al PRD casi por la fuerza, imponiendo candidatos, lo coloca en una posición difícil, pues las bases le dieron un duro golpe en las principales plazas. El círculo de poder que rodea a Miguel Vargas perdió las elecciones internas en Azua, la provincia de Santo Domingo, Santiago, Elías Piña y su cruce, zonas importantes de la capital…
Nadie cuestiona ya el triunfo de Guido Gómez Mazara como secretario general del PRD, ni de Tony Peña Guaba como secretario de organización. La Convención fue un fiasco. Las pruebas son abrumadoras.
Suponiendo que un 40% votó en contra de Miguel Vargas y su gente, ello constituye un duro revés para alguien que estaba diciendo que era el líder absoluto del PRD.
Por otro lado, los acuerdos de Miguel Vargas con el presidente de la República a espaldas del PRD y sus organismos no sólo eran para prohibir la reelección. Gracias a esos acuerdos de letrina, como los he llamado, los dominicanos y dominicanas han perdido parte de sus derechos.
La Constituyente que en principio aprobó el PRD, incluyendo al nuevo PRD, se redujo a dos personas. Dos hombres sustituyeron a diez millones. ¡Vaya democracia! El Nuevo PRD está dirigido por un grupo de hombres capaces de cualquier cosa en aras de proteger sus intereses económicos.
La nueva Constitución no es más que la repartición del poder económico y político en áreas de influencias particulares.
Esa nueva Constitución no representa a la mayoría. Es elitista, conservadora. La del pueblo habrá de ser elaborada por una verdadera Constituyente.
Miguel Vargas ha tirado por la borda sus aspiraciones a la Presidencia de la República. Como van las cosas es casi imposible avanzar en el 10 para ganar en el 12. Todo indica que el PLD mantendrá la mayoría en el Congreso, a menos que el PRD cambie el rumbo. Miguel Vargas está cavando su tumba política. Lo malo, lo peligroso, es que también está enterrando al PRD. Y eso sólo puede evitarlo el propio PRD, pero no el PRD de Miguel Vargas, sino el PRD de todos los perredeístas.
