El Nacional
SANTIAGO.- Por temor a que pueda colapsar, el arzobispado dispuso el cierre de la catedral Santiago Apóstol y desde el lunes no se realizarán en ella actos religiosos.
Palomas que anidan en el parque Duarte taponaron cañerías que provocaron filtraciones en la estructura por lo que el arzobispado teme que se vaya al suelo en cualquier momento.
El anuncio fue hecho anoche por el arzobispo Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien recordó a los fieles católicos que la decisión se debe básicamente al deterioro de la edificación de finales del siglo XIX.
Las palomas que penetran al templo obstruyen el sistema de drenaje, las cañerías y realizan sus necesidades hasta encima de los feligreses, del techo y paredes que se han agrietado lo que representa un peligro para quienes se refugian en el lugar en busca de Dios.
Desde el año pasado el arzobispado anunció que sería necesario someter el templo a reparación, por lo que desde el lunes las misas y demás actos religiosos se realizarán en el Salón Casa de Maus, situado en las proximidades de la Catedral.
El templo construido por el maestro de obras don Onofre de Lora fue bendecido por vez primera el 21 de enero del año 1895.
En esta catedral están sepultados los restos de los héroes del 30 de marzo, Ulises Heureaux y otros ciudadanos de aquí.
El presbítero Carlos Santana dijo que el cierre es por tiempo indefinido por la seguridad de los fieles. Ante el deterioro de ese monumento ha sido creada la oficina de Obras de la Catedral de Santiago que tiene a su cargo la búsqueda de los recursos, la ejecución de los trabajos y el seguimiento de consolidación de la estructura.Las autoridades eclesiásticas afirman que no tienen dinero para la reparación de este símbolo de la ciudad, ni tampoco el presupuesto de cuánto es necesario invertir en su reparación.
El Consejo del Centro Histórico de Santiago fue informado la semana pasada de que un especialista tratará los problemas que tiene la edificación antes de que pueda colapsar definitivamente.
Se recuerda que el terremoto del 7 de marzo de 1842 derribó la iglesia parroquial mayor y convirtió en escombros toda muestra arquitectónica colonial.

