La élite política oficial, a través de su vocero más emblemático, Leonel Fernández, ha expresado que el PLD ganará las elecciones presidenciales de 2016 y que estará en el poder hasta el año 2044. Parece una extravagancia, pero es posible que tenga razón si los opositores no descifran el acertijo.
El PLD ha conformado un equipo de tanques pensantes (“think tanks”), entrenados en Estados Unidos y Europa, en algunos casos con la ayuda de la USAID, para “programar” a la sociedad dominicana. Con esos fines se creó la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE), bajo la dependencia del Ministerio de la Presidencia, mediante el decreto 34-98 del presidente Fernández.
Los poderes del Estado y la red de comunicadores se aplican de forma abierta y sutil, trabajando la psique colectiva, y a las entidades sociales y políticas calificadas de “hostiles” u opositoras que le “amenazan”.
Al PRD le ha tocado la peor parte, porque han escalado hasta su “dirección institucional”, a través de los “caballos de Troya”, para atizar sus contradicciones internas, neutralizarlo y fragmentarlo.
Para adormecer a los pobres usan tarjeta de solidaridad, bono luz, bono gas, seguro de salud, comer primero… para lograr la docilidad política, adhesión a las ideas del gobierno y partido, y evitar de ese modo la rebeldía. A la clase media le lleva cada vez más a la “proletarización”, para dominarla, y al mismo tiempo le muestra la zanahoria de los puestos públicos, becas de estudio, reconocimientos oficiales, premios…
El mensaje es subliminal: “el que no se suma al PLD y al gobierno, no disfruta de las miles del poder y perece”; como la cita bíblica: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí».
Anulfo Mateo Pérez
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