Los vendedores han desbordado la capacidad del Mercado Nuevo, por lo que colocan sus productos sobre huacales y cajas, estableciéndose en cualquier espacio, lo que agrava el desorden, el caos y la insalubridad en el principal centro de abastecimiento de productos agrícolas en la Capital. A esta situación contribuye el arbitrio de 20 pesos diarios que se les cobra a estos hombres que en su mayoría son desempleados que han encontrado de esa manera un modo de mantener la familia. (El Nacional/Guillermo Burgos).

