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Partidos: ¿para qué?

Partidos: ¿para qué?

Ramón Rodríguez

Por Ramón Rodriguez
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La legitimidad de los partidos políticos, ha sido un tema conflictivo desde sus orígenes. Más que el aspecto semántico y epistemológico que los coloca como entidades desintegradoras, los partidos tienen su esencia en el debate de las ideas.

Los Clubes políticos y culturales, antecedieron a los partidos y desde ahí, los clubes: Bretón, Cordelliers, Jacobinos, girondinos, entre otros, iban a salir los líderes que pretendían crear un nuevo mundo y tomar el cielo por asalto, amparados en ideas de justicia y libertad. Sin los enciclopedistas: Diderot, D´Alembert, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Holbach, Condillac y los trabajos anteriores de John Locke y David Hume, no hubiese sido posible ‘’encender’’ las sociedades modernas con métodos moderados y radicales que han transformado el mundo en varias vertientes.

George Washington, mucho antes que Edmund Burke, quien en su polémico ensayo ‘’ Reflexiones sobre la Revolución Francesa ‘’ criticó con rispidez los excesos de esa revolución, fue un acerbo crítico de los partidos políticos, de hecho, fue el único que ocupó la presidencia en los Estados Unidos, sin apoyo de ningún partido.

Jefferson, Adams, Madison, Monroe y hasta el propio Lincoln, aunque se sustentaron en partidos, pensaron en algún momento, erradicarlos. Con el discurso de la defensa a los intereses nacionales, el perfeccionamiento del Estado y la lucha a favor del sufragio universal, contra el restringido voto censitario, los partidos han justificado su existencia, aunque hayan sido decepcionantes.

Pocos historiadores lo han dicho, pero en la República Dominicana, la Trinitaria constituyó el primer partido político. Duarte fundó ese instrumento patriótico con objetivos muy definidos. Luego, los Azules de Luperón, Rojos de Buenaventura Báez, Bolos de Juan Isidro Jiménez y Coludos de Horacio Vásquez, fueron caóticos.

El pueblo dominicano se llenó de esperanza con Juan Bosch y el PRD del 1963. Los execrables golpistas mataron esos anhelos. Hoy, se abre una nueva esperanza con el PRM y la voluntad política exhibida por el presidente, Luis Abinader.

El Nacional

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