Opinión

Partidos y poder ciudadano

Partidos y poder ciudadano

Los políticos que, en pleno siglo 21 siguen comportándose como si estuviéramos en el siglo 20, no resistirán los cambios trascendentales que está viviendo la política dominicana. Igualmente, los políticos que solo conviven y actúan entre políticos, olvidándose de una característica esencial de la nueva realidad que vive la sociedad dominicana: el poder ciudadano.

Hay que recordar que desde 2011, el país ha vivido tres movimientos sociales que han tenido una incidencia crucial en la política dominicana.

El primero fue el movimiento amarillo del 4% por la educación, que sin lugar a dudas, mostró las garras de cómo una sociedad completa sale a las calles a exgir mejor calidad en la educación y logró lo impensable que fue sentar en una misma mesa a los principales candidatos presidenciales de entonces para que asumieran ese compromiso patriótico, que hoy es una realidad.

El segundo movimiento “Justicia Fiscal”, que estuvo muy activos en los años 2012 y 2013, que tenía por objetivo llamar la atención por el extraordinario déficit fiscal que tuvo el gobierno nacional en el año electoral, y pidiendo soluciones legislativas y jurídicas ante este hecho que afectó al bolsillo de los dominicanos, por que debemos recordar que hubo una reforma tributaria que impulsó nuevos impuestos. Si tuviéramos que llamarle por un color, le llamaría el movimiento negro, de luto, porque ese era el color de las camisetas.

Hoy día estamos inmersos en el tercer movimiento, “Marcha Verde”, que tiene su color por la esperanza. Este movimiento tuvo su primera gran manifestación el 22 de enero, y desde entonces, ha peinado varias ciudades del país. Su segunda gran manifestación en la ciudad capital fue el 16 de julio. El objetivo de la Marcha Verde es el fin de la impunidad y la sanción a la corrupción, caiga quien caiga. El caso “Odebrecht” merece la sanción de todos los responsables en el mayor escándalo de corrupción del país.

El partido político que no entienda la realidad del poder ciudadano, ahora más afianzado con las redes sociales, no está en condiciones de ser opción de poder. Para ello, hay que asumir más democracia, celebrar convenciones, renovar el liderazgo partidario, dar más participación a los ciudadanos, tener más transparencia para ganar confianza, y por supuesto, generar ilusión.

El Nacional

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