Los jóvenes ocuparon la principal atención de la carta pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano con motivo del Día de la Independencia, un documento que a su vez representa un diagnóstico sobre los males más acuciantes que agobian a la nación con la corrupción, el desamparo, el desempleo y la violencia a la cabeza del dramático rosario.
La clase política no suele inmutarse por las críticas, sobre todo la gobernante que responde a la oposición en lugar de abordar los problemas, pero la descomposición del sistema social y sus consecuencias no es para que se ignoren. Demanda, como reclaman los obispos, acciones responsables para combatir el calvario que sufren amplios segmentos.
En medio de los escándalos que sacuden al país, los obispos pusieron el dedo en la llaga al criticar a los funcionarios que se lucran de los bienes de la nación y hacen de la corrupción un modo de vivir y de escalar posiciones. El estilo de vida que exhiben hoy políticos que ayer carecían de bienes es citado con frecuencia entre las fuentes de la conducta de jóvenes que no piensan en prepararse, sino en riqueza fácil.
“Es alarmante que adolescentes y jóvenes se vean cada vez más envueltos en actos de violencia, atracos, asaltos, homicidios y todo tipo de delincuencia, impulsados por el consumo y tráfico de droga y el ideal de un enriquecimiento fácil, teniendo como paradigma a políticos corruptos y narcotraficantes”, apostillaron los religiosos.
El drama es más inquietante si se toma en cuenta, como advierten los obispos, que gran número de jóvenes nace y crece en hogares disfuncionales, sin ninguna figura paterna o materna que los guíe, “con altos nivel de agresividad, faltos de cariño y de modelos que los impulsen a vivir los valores humanos y cristianos”.
El 173 aniversario de la Independencia Nacional, que se conmemora el próximo lunes 27, debe servir para ponderar la realidad que describen los obispos en homenaje a la lucha de los padres de la patria. Tantas críticas, por demás tan sensibles, son para que se preste atención al drama de la juventud y a los males que perturban a la población.

