El Banco Agrícola pondrá en el mercado decenas de fincas agrícolas y solares urbanos, con vocación turística. El Banco de Reservas fue favorecido con la adjudicación de la Torre Atiemar por 34.7 millones de dólares, poniendo a salvo la suma prestada a inversionistas, ahora perseguidos por la Justicia española y local.
Bienes Nacionales se ha mostrado dispuesta a liquidar propiedades, instalaciones y maquinarias del Estado, en cuyo primer intento tuvo que pagar el noviciado, como se dice en dominicano.
Acciones emprendidas que el Estado necesita para cumplir con sus obligaciones y compromisos. No sabemos si forman parte de un plan conjunto de salvaguarda en beneficio de las arcas públicas, para aliviar la enorme carga fiscal y el insoportable costo de la energía eléctrica que presiona los sectores productivos y oprime a la población.
La presente administración se ha caracterizado por incrementar considerablemente el gasto corriente, descuidando los de inversión. Carga con impuestos al comercio, la industria y la agricultura.
A lo cual se agrega el ingrediente de una deuda de casi 100 mil millones de pesos a contratistas de obras del Estado. A todo esto, el presidente se empecina en pasear por todo el mundo en compañía de comitivas numerosas, que no hacen otras cosas que gastar generosamente el dinero que les falta a escuelas, hospitales y acueductos.
Los ensayos del Bagrícola, el Reservas y Bienes Nacionales deben ser punto de partida para un plan consistente en inventariar, recuperar y subastar bienes muebles e inmuebles subutilizados, fuera de uso y en un progresivo deterioro, debido por supuesto a los anteriores motivos.
Vendidas y traspasadas estas propiedades, el Estado estaría en capacidad de saldar deudas con suplidores locales, a punto de quebrar, quienes tendrían así la oportunidad de capitalizarse para atender las demandas de la población.
