Opinión

Paz, paz y más paz

Paz, paz y más paz

Ramón Rodríguez

Al sentirse morir, Wolfgang Goethe exclamó: Luz, luz, más luz. Quienes tienen sentido de la historia, deberían decir al unísono: Paz, paz, más paz. Es Juan Pablo Duarte quien busca a Pedro Santana para integrarlo a la gesta independentista. Ya sabemos lo ocurrido. Pedro Santana sustenta la primera presidencia de Buenaventura Báez: terminan siendo enemigos a muerte. Ulises Heureaux fue el pupilo adorado de Gregorio Luperón y terminó exiliando a su protector. El partido azul se dividió en el 1886: Lilis y Casimiro de Moya tuvieron que enfrentarse en las elecciones y luego en la llamada «Revolución de Moya.»

Horacio Vásquez y Juan Isidro Jiménez eran grandes aliados y terminaron enfrentados. Horacio Vásquez y Ramón Cáceres eran primos hermanos y no pudieron encontrar un punto de equilibrio. Rafael Estrella Ureña fue el vice de Trujillo en el 1930 y tuvo que huir y renunciar desde Cuba. La historia del doctor Balaguer y Augusto Lora, Jorge Blanco, Majluta, Juan Bosch, Peña Gómez, es muy reciente para entrar en detalles. La constancia de estas luchas es que siempre crean las condiciones para crisis políticas y el sufrimiento del pueblo dominicano.

El ejercicio político envuelve por naturaleza las luchas por el poder, pero dos líderes de la madurez de Leonel Fernández y Danilo Medina, actuando en pleno siglo 21, saben que existe un sistema político que exige, como diría el canadiense David Easton, el que se respeten valores y creencias propias de los pueblos para conservar el sistema.

Creo firmemente que dentro de esta amenaza al sistema de partidos, ambos líderes deben dar señales claras de que por encima de todo, está la estabilidad y el bienestar del pueblo dominicano. «A cada quien lo que es suyo», como decía el jurista romano, Domicio Ulpiano.

La verdad es incontrovertible: nuestro sistema de partidos es sumamente endeble y les corresponde a nuestros principales actores políticos, interpretar el momento histórico nacional e internacional y detener tantas ansiedades y frustraciones de los dominicanos, poniendo sobre la mesa, un gran Acuerdo Político Nacional que impida la convulsión social que nos acecha.
Hay que hacerlo ahora, antes que lo demanden las masas.

El Nacional

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